Esposa de Franco Castán acusa golpes y maltratos; sube fotos. A ver si ahora no sale con que le hackearon el rostro
En Libertad bajo Palabra deberíamos cobrar como asesores de gobierno, y es que damos recomendaciones que quienes las siguen, como el sagaz, se alejan de las calamidades. Sin embargo, hay quienes no siguen nuestros consejos y, como el inexperto, tienen que sufrir las consecuencias.
Uno de éstos es el secretario de Gobierno Rogelio Franco Castán, quien no escuchó nuestro consejo de que debería quedarse en su hoyo y no sacar la cabeza porque apenas se asoma, como a los patos de feria, le llueven disparos. Y es que su misma esposa, Guille Alvarado González, subió unas fotos a su Facebook denunciando «golpes y maltratos».
No es la primera vez que esto sucede, pues en septiembre del año pasado Guille Alvarado acusó a su esposo de maltrato y hasta lo llamó poco hombre. Esa vez se excusó diciendo que le hackearon la cuenta. A ver si ahora no nos sale con que esta vez le hackearon el rostro, porque los madrazos se ven muy reales.
Hace poco más de un mes recibimos una denuncia anónima sobre los abusos de Julio César Sosa Mirós, director de la Academia de Policía. Al no poder tener una referencia de la persona que nos enviaba ese mensaje, sólo un perfil de Facebook hecho a propósito para esta denuncia, decidimos no publicarlo. Pero hoy, una vez que se ha dado fe de los abusos de Sosa Mirós, nos parece pertinente anotar algunos párrafos:
Estremece el reporte que hiciera Arantxa Arcos sobre la situación de los cadetes que fueron echados de la Academia de Policía en El Lencero. Sólo en el contexto de una gran necesidad de trabajo puede uno entender que los jóvenes hayan soportado tanta vejación. Dice la periodista en Blog ExpedienteMX que «cadetes, tanto hombres como mujeres, eran violados por instructores».
Pues tendrán muchos años de paracaidistas, tolerados y solapados por los gobiernos priistas, pero eso no les da derecho de crear su propia infraestructura urbana e invadir predios para así cruzar a fraccionamientos privados. Estamos hablando de las personas que se enfrentaron con policías en protesta porque les estaban tumbando un puente que ellos mismos construyeron para cruzar un arroyo de aguas negras y así cruzar hacia Monte Magno.
Reporta el periódico El Financiero que durante el sexenio de Javier Duarte operaron en Veracruz 225 empresas fantasma, es decir, empresas que simularon serlo y que sólo estaban constituidas en un papel con el propósito de cubrir operaciones financieras fraudulentas. De acuerdo con este medio, estas empresas circularon 20 mil 940 millones de pesos, lo que equivale a la mitad de la deuda total del estado.
La Secretaría de Educación de Veracruz ya lleva un camino muy avanzado sobre la difusión del nuevo modelo educativo, mismo que fue anunciado apenas en marzo pasado por el Gobierno Federal. Como prueba de ello, esta mañana se dio una reunión de trabajo en la Escuela Secundaria Técnica número 72.
En una comparecencia en el Congreso del Estado de Veracruz, con micrófono abierto y cuando éste se encontraba en la «plenitud del pinche poder», el súper policía malcriado de Javier Duarte, al referirse a la prensa veracruzana los llamó «pinches medios». Y es que la prensa, la aguda, la crítica, había comenzado a comparar al secretario de Seguridad Pública del estado de Veracruz con Arturo el Negro Durazo, exjefe del departamento de Policía y Tránsito de la Ciudad de México y cercano al expresidente José López Portillo; los más cercanos a Bermúdez Zurita dicen que eso le había molestado mucho.
Ramón Ferrari Pardiño fue un funcionario del gobierno de Javier Duarte que pecó de corrupto y de ingenuo. Javier Duarte lo puso en la Sedarpa sin merecimientos, así como Fidel Herrera puso a su hijo Antonio Ferrari como titular de Finanzas a unas semanas de terminar su sexenio. Ambos fueron puestos como tapaderas, como funcionarios monigotes a los que hacían como se les pegaba la gana.
Mejor ni hubiera sacado la cabeza de su hoyo el secretario de Gobierno Rogelio Franco Castán. Después de seis meses de ser damo de compañía del gobernador Yunes Linares, el perredista pensó que era tiempo de sentirse secretario de verdad, así como lo fue su maestro y mentor Érick Lagos. Lagos es un sucio operador de fraudes electorales, un editor de videos brillantísimo, un personaje de la política veracruzana que puede cambiar el panorama político del estado de un día a otro.
Pues todo apunta a que Eva Cadena va directo al desafuero. A pesar de las pruebas presentadas ante la Fepade, las cuales fueron elaboradas supuestamente por peritos, expertos en audio y video que debían comprobar la malicia en la edición; a pesar de los amparos que entregara a la Fiscalía General del Estado de Veracruz; a pesar de alegar que el millón de pesos era para el rescate de un compañero, a pesar de decirse inocente, Eva Cadena se dirige al matadero, perdón, al desafuero.