El jueves 21 de agosto de 2025, Colombia sufrió dos ataques coordinados que dejaron un saldo preliminar de al menos 13 muertos y 44 heridos, según autoridades. En Cali, un camión bomba explotó cerca de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, causando al menos cinco muertos y 36 heridos, todos civiles, según la alcaldía local. El atentado, calificado como “narcoterrorista” por el alcalde Alejandro Eder, generó pánico, con imágenes de vehículos en llamas y viviendas destruidas. El presidente Gustavo Petro atribuyó el ataque a las disidencias de las FARC, específicamente a la columna Carlos Patiño, en respuesta a operativos militares en el Cañón del Micay, Cauca.
Simultáneamente, en Amalfi, Antioquia, un helicóptero Black Hawk de la Policía Nacional fue derribado, presuntamente con un dron, mientras apoyaba labores de erradicación de cultivos de coca. El ataque dejó ocho policías muertos y ocho heridos, según el gobierno, aunque reportes posteriores elevaron la cifra a 12 fallecidos. Petro señaló al Frente 36 del Estado Mayor Central (EMC) como responsable, aunque inicialmente mencionó al Clan del Golfo tras la incautación de 1.5 toneladas de cocaína en Urabá.
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