Ícono del sitio Libertad Bajo Palabra

Nahle ante el espejo del poder: la tentación del bronce prematuro

Nahle

Rocío Nahle García FOTO: WEB

No va ni a la mitad de su gobierno y la gobernadora Rocío Nahle García parece haber encontrado su primera gran prioridad de trascendencia histórica, o al menos eso dicta la urgencia con la que se ha manejado la propuesta de bautizar un salón del Palacio de Gobierno con su propio nombre. La iniciativa, que ha comenzado a circular con fuerza en los pasillos del poder veracruzano, después de que ella señalará que había que ponerle nombre de mujer. Esta propuesta, no es un asunto menor de diseño de interiores; es un síntoma político de desconexión con la realidad, ya que pretender inscribir las letras de su nombre en los muros del recinto oficial cuando su administración no ha dado muestra de combatir los problemas más urgentes en el estado, no parece congruente.

Y es que, está propuesta se puede leer como un acto de soberbia prematura o como error de cálculo táctico que choca de frente con la narrativa de austeridad y republicanismo que tanto pregona su partido.

Mientras el estado enfrenta retos complejos en materia de seguridad, infraestructura vial y salud, que la agenda pública se ocupe de la nomenclatura de un salón denota una alarmante desconexión con las urgencias de los ciudadanos. Ni hablar, a muchos funcionarios les gana la fama y el deseo de pasar a la historia, aunque esta sea de papel.

Salir de la versión móvil