¿Qué hubiera sido de Veracruz si Fidel Herrera, quien perseguía con tanta ansia la gubernatura de Veracruz, hubiera sido un buen gobernador? ¿Qué hubiera pasado si Fidel Herrera no se hubiera dejado tentar por el dinero del narco para su campaña electoral? ¿Qué hubiera pasado si Fidel Herrera no se hubiera dejado llevar por sus bajas pasiones? ¿Qué hubiera pasado si Fidel Herrera hubiera escogido a otro como sucesor en lugar del gordo Javier Duarte? Fidel Herrera, al escoger a Javier Duarte como candidato a la gubernatura de Veracruz por el PRI, estaba sacando la primera palada de tierra de la que sería la tumba de ese partido político.
Todo lo que hizo Javier Duarte, consciente o inconscientemente, fue con el propósito de destruir al PRI. Al gordo gobernador y a su esposa, la que sí merece abundancia, sólo le importaba saquear al estado. Y como el consumo de drogas tenía ya muy reducido al de Nopaltepec, como sus pasiones bajas ya lo tenían de rodillas ante enfermedades coronarias, a Fidel Herrera ya no le importó controlar a Duarte, quien de plano se desaforó, dejando al partido tricolor en la completa horfandad.
Pues a pesar de la responsabilidad que tuvo Fidel Herrera para que el PRI Veracruz fuera lo que es, al momento nada, a pesar de todo eso la dirigencia del PRI le rinde un homenaje; hasta le develan una placa. En lugar de pensar cómo van a sacar al “buey” de la barranca, los priistas endiosan al descastado que cavó el hoyo dónde ese “buey” se encuentra atrapado. Pobres bueyes, ¡hasta la coyunta lamen!
