Todo lo que hizo Javier Duarte, consciente o inconscientemente, fue con el propósito de destruir al PRI. Al gordo gobernador y a su esposa, la que sí merece abundancia, sólo le importaba saquear al estado. Y como el consumo de drogas tenía ya muy reducido al de Nopaltepec, como sus pasiones bajas ya lo tenían de rodillas ante enfermedades coronarias, a Fidel Herrera ya no le importó controlar a Duarte, quien de plano se desaforó, dejando al partido tricolor en la completa horfandad.
Pues a pesar de la responsabilidad que tuvo Fidel Herrera para que el PRI Veracruz fuera lo que es, al momento nada, a pesar de todo eso la dirigencia del PRI le rinde un homenaje; hasta le develan una placa. En lugar de pensar cómo van a sacar al “buey” de la barranca, los priistas endiosan al descastado que cavó el hoyo dónde ese “buey” se encuentra atrapado. Pobres bueyes, ¡hasta la coyunta lamen!

