La masacre ocurrida el 25 de enero de 2026 en el campo de fútbol Cabañas (o Campos de las Cabañas), en la comunidad de Loma de Flores, Salamanca, Guanajuato, dejó un saldo confirmado de 11 personas fallecidas y al menos 6 a 12 heridos (según fuentes), tras el ataque de un comando armado que irrumpió durante o al término de un partido amateur. El hecho se enmarca en la violenta disputa territorial entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL), grupos que controlan diversas actividades ilícitas en la región, incluida la extorsión generalizada.
De acuerdo con reportes de medios locales y la investigación periodística de Revista Proceso, desde inicios de 2026 (y posiblemente antes) los organizadores de ligas de fútbol amateur en Salamanca recibieron amenazas explícitas del crimen organizado. Se exigía una cuota de 50 mil pesos mensuales a cambio de “permitir” el uso de las canchas para jugar. Estas advertencias incluyeron cartulinas y mensajes directos, pero las denuncias presentadas ante las autoridades no recibieron respuesta efectiva ni medidas de protección.
Esta omisión o falta de atención se considera ahora un antecedente clave del ataque masivo, que evidencia cómo la extorsión ha permeado incluso actividades recreativas y deportivas en zonas controladas por el narco. La Fiscalía General del Estado de Guanajuato y autoridades federales investigan los hechos, aunque hasta el momento no se ha confirmado públicamente si las víctimas específicas estaban directamente vinculadas al rechazo del pago.
