Al día siguiente de iniciadas las protestas el presidente Donald Trump ordenó el despliegue de 2 mil efectivos de la Guardia Nacional, una medida criticada por el gobernador Gavin Newsom y la alcaldesa Karen Bass como “inflamatoria” y contraria a la soberanía estatal. Bass condenó las redadas, afirmando que “siembran terror” en una ciudad donde el 34% de la población es inmigrante. Los manifestantes, algunos ondeando banderas mexicanas, han bloqueado calles y quemado vehículos, incluyendo autos autónomos Waymo, mientras exigen el cese de las deportaciones.
Las manifestaciones continúan, con un creciente rechazo de líderes locales y activistas. Por supuesto, conforme los abusos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas persistan, las protestas continuarán en los estados donde haya una población importante de inmigrantes.

