Cuando Pablo Gómez formaba parte de la oposición y estaba en el Congreso como legislador, era un deleite verlo en tribuna. Sus discursos eran precisos, llenos de lógica y con una oratoria que ya la hubiera deseado cualquier parlamentario. Ese era Pablo Gómez, un político al que se le reconocían sus virtudes como luchador democrático.
Hoy Pablo Gómez forma parte de las vacas sagradas de la 4T, es parte de la crema y nata del gobierno de Claudia Sheinbaum, pues es nada más y nada menos, que el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera desde el 8 de noviembre de 2021. Al entrar la nueva presidenta, ella lo ratificó.
Por tal razón, cuando la presidenta Sheinbaum, se subió al ring a fajarse en declaraciones contra el expresidente Ernesto Zedillo, Pablo Gómez inmediatamente adoptó su papel de cancerbero y salió en defensa de su patrona. Sin embargo, ya no lo hizo, con razonamientos lógicos y precisos, ahora vimos a un Pablo Gómez domesticado, que sólo salía a defender su propio coto de poder. ¡Ni hablar, en qué terminan los artistas!
