Los mexicanos conocen bien a Cuauhtémoc Blanco, el señor no es “una blanca palomita”. Como jugador de fútbol siempre fue gandalla, atacaba a mansalva, a traición, y si no que le pregunten a David Faitelson que sufrió un ataque por la espalda de parte de ese tipo. La esposa brasileña de Cuauhtémoc Blanco lo acusa de violento, de golpearla enfrente de sus hijas. Para colmo su hermana carnal lo acusa de intento de violación.
Pues a pesar de eso el señor dice que es un buen cristiano, buen samaritano, buen ciudadano: «Soy incapaz de violar a una mujer, tengo principios, tengo educación, esa educación me la dio mi madre, somos seis hermanos. No soy un asesino, ni un ratero, ni un violador, estoy cansado de esto». ¿Tiene madre? Sí tiene, una señora que por cierto armaba escándalos en los palcos durante los partidos de México en el Mundial de Fútbol.
Pues a este sujeto las diputadas de Morena los arroparon como si fuera una de ellas. Las diputadas de Morena distorsionan el concepto de sororidad, pues en lugar de ponerse del lado de las víctimas, le dicen al “jorobadito” a su llegada al pleno de la Cámara de Diputados: «No estás solo, no estás solo».