Pero Ayla no se disfraza de yegua. Ella galopa sin ninguna dificultad, salta y retoza como yegua. Ella misma comenta: «Cuando me di cuenta de que me gustaban los caballos, simplemente usé lo que había aprendido, no sé si me estoy estropeando las articulaciones, pero, hasta ahora, no me duele ninguna parte del cuerpo».
Hablando de eso, de acuerdo a los videos que circulan, la estructura ósea de Ayla se ve diferente, pues la naturalidad con la que galopa tal vez ya le causó algún daño a sus huesos. La mujer noruega compartía sus videos en las redes sociales, generando muchos comentarios de admiración. Sin embargo, también hubo comentarios de burla, algo que le causaba mucha aflicción, por lo que dejó de compartir esos videos.
