«El mejor aeropuerto del mundo mundial», diría el presidente López Obrador, tiene un método muy efectivo de control para que perros y gatos no se atraviesen por las pistas de despegue y aterrizaje del AIFA. ¿Cuál es ese método? Perro que ven, perro que matan; gato que ven, gato que matan. Señala el portal de noticias de N+ que después de que unos perros retrasaran el aterrizaje de un avión que llegaba de Oaxaca, los lomitos fueron atrapados y de inmediato sacrificados.
Anota N+ en su reportaje: «Estos canes fueron parte de los 219 perros y gatos, considerados fauna feral, capturados entre el 21 de marzo, cuando se inauguró el aeródromo y el 14 de febrero de 2023, según registros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). El destino de todos estos animales fue el sacrificio, por encontrarse dentro del área de movimiento del AIFA, según muestran los datos obtenidos a través de una solicitud de información vía transparencia».
Aquí pecaron de eficientes los funcionarios del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. No se les ocurrió mandar a los lomitos a un albergue, ¿para qué?, si es más fácil matarlos.
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