Gertz Manero ya se estaba muriendo, pero quería dejar en la cárcel a su cuñada y a la hija de ella. Hay que estar muy podrido para eso

Gertz
Alejandro Gertz Manero fue atendido en el hospital Johns Hopkins de Baltimore FOTO: WEB

Dice la parábola bíblica que un hombre había acumulado muchas riquezas y llenado todos sus graneros. Entonces se sentó a descansar y dijo: «Tienes muchas cosas buenas almacenadas para muchos años; tómatelo con calma, come, bebe, disfruta». Entonces Dios le dijo: «Insensato, esta noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se va a quedar con las cosas que almacenaste?». Alejandro Gertz Manero consiguió ingresar al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) sin merecerlo; un regalazo de la Cuarta Transformación. Gertz Manero quiso dejar en la cárcel por muchos años a su cuñada, esposa de uno de sus hermanos; a su cuñada y a la hija de ella, acusándolas de haber asesinado a su hermano; pero no lo consiguió.

Gertz Manero quiso meter a la cárcel a los abogados de Julio Scherer, todo como parte de una venganza política; tampoco lo pudo hacer. Todas esas vilezas cometió o intentó sin saber que dentro de su cuerpo un cáncer de páncreas le avanzaba. Hoy Gertz Manero se encuentra en el hospital Johns Hopkins de Baltimore, uno de los hospitales más caros del mundo; muchos ya lo dan por muerto. Seguramente sobrevivirá, aunque su salud quedará muy mermada.

Como el hombre de la fábula, el insensato fiscal no entiende que la vida la tenemos prestada y que a este mundo vinimos a hacer cosas buenas, no vilezas como las que el cometió o intentó.

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