¿Así o lo quieren más rencoroso y acomplejado?

Caos
Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB
- en Opinión

Bernardo Gutiérrez Parra / 

Mi solidaridad con Sarah Landa

A pesar de que dijo que no defendería a sus hijos mayores si se metían en broncas, desde el 31 de enero Andrés Manuel López Obrador no ha dejado pasar una sola mañanera sin abogar por José Ramón, el mayor de sus vástagos, que fue señalado de vivir en dos mansiones de lujo en Houston. Y es que un hijo es un hijo, por muy zángano que sea.

En contrapunto ha atacado con la misma vehemencia a Carlos Loret de Mola y Carmen Aristegui a los que ha injuriado y calumniado. A Carlos porque dio a conocer las mansiones y a Carmen porque las comparó con la Casa Blanca de Angélica Rivera y Enrique Peña.

Andrés Manuel dedicó parte de su mañanera de este miércoles a hablar de honestidad, humildad, austeridad y se puso como ejemplo. Volvió a fustigar y llamó fantoches a quienes tienen ranchos, casas de lujo, departamentos en el extranjero y autos último modelo, dijo que un servidor público no puede vivir de esa manera porque “la política es un oficio que requiere de ética”.

Y de esas cosas lector, que me puse a pensar si vivir en un Palacio Virreinal donde tiene a su disposición a 198 empleados (para lo que se le ofrezca al señor) y usar seis Suburbans blindadas con un costo de 3 millones 200 mil pesos cada una es ético, humilde, honesto y austero.

Andrés Manuel no puede ocultar su odio por Carlos Loret al que le ha dicho de todo pero no ha podido desmentir. “De una vez le quiero pedir, en aras de la transparencia, si nos puede decir cuánto gana al mes y quien le paga, además, se necesita saber qué empresas son las que lo están financiando”.

Loret no tiene la obligación de decirle cuál es su salario porque ni trabaja ni es funcionario del gobierno sino empleado de empresas particulares. Pero vamos a suponer que gane tres, cinco o siete millones de pesos ¿qué con eso cuando es el sueldo que le están dando sus patrones?

¿Qué hará el presidente si llega a enterarse de lo que devenga el periodista? ¿Cómo qué lo va a exhibir? ¿Como ladrón? ¿Como corrupto? ¿Como aspiracionista?

Lo grave es que sus pleitos están llegando a extremos nunca vistos en un presidente y los periodistas están en verdadero peligro de ser atacados, incluso fatalmente, por algún fanático cuatroteísta.

Es necesario que alguien le diga a Andrés Manuel que ya le pare a sus ataques porque es un peligro para los comunicadores que literal, están a expensas de la furia de un sujeto que llegó a la presidencia con el único fin de cobrarse agravios.

Y ya que hablo de agravios, qué le harían España y los españoles que nomás no los puede ver. Quizá por algún complejo que arrastra desde pequeño Andrés Manuel decidió enfriar las de por sí frías relaciones diplomáticas con ese país que invirtió en el nuestro 76 mil millones de dólares al cierre del tercer trimestre del 2021.

España es después de Estados Unidos la segunda economía que más invierte en México, pero eso le importa pura corneta al presidente que amaneció con el hígado descompuesto y decidió de manera unilateral “pausar” las relaciones con España hasta que “aprenda a respetarnos”.

“Si ahora no son buenas las relaciones, a mi me gustaría que hasta nos tardáramos en que se normalizaran para hacer una pausa”, dijo.

Es como cuando la novia no sabe cómo cortarte y te dice “vamos a darnos un tiempo”.

Una de las obsesiones de Andrés Manuel es romper relaciones con España porque odia todo lo español, pero no sabe cómo porque el gobierno de aquel país no le ha dado motivos. Para justificarse recurrió otra vez al pasado al manifestar que antes había promiscuidad económica y política en los gobiernos de ambos países y por eso pidió una “pausa”.

Vaya manera de gobernar.

Tenemos un presidente que no puede ver a la clase media ni a los ricos, que le tiene un rencor malsano a los conquistadores españoles, pero que protege a violadores y acosadores. Un presidente al que no le importan los niños enfermos, ni las madres solteras, ni las mujeres agredidas, tampoco los migrantes, los desempleados, los hombres y mujeres del campo y que odia como a sus pecados a Panamá, España y a los periodistas.

¿Así o lo quieren más rencoroso y acomplejado?

El mal ejemplo cunde

Este miércoles el gobernador Cuitláhuac García intimidó a la reportera Sarah Landa del canal Mega- Noticias a la que acusó de mentirosa. Un video que se hizo viral en las redes y que pasó al aire Ciro Gómez Leyva, muestra a un alterado y descoyuntado gobernador manoteando, maltratando y arrebatando la palabra a la compañera que lo único que hacía era cumplir con su trabajo. “Ve qué papel estás jugando como medio. ¿De qué medio vienes? ¿De Mega-Noticias? ¿Es tu derecho mal informar a la sociedad?”

Pero Sarah no estaba mal informando a nadie, sino cuestionando al gobernador sobre el delito de ultrajes a la autoridad del que el ingeniero mecánico ya no quiere hablar.

“Pobre Cuitláhuac, no es más que un sujeto ignorante”, me dijo un reportero presente en el altercado, pero difiero. Pobre Cuitláhuac no, pobres Veracruz y los veracruzanos.

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