¿Cuarta transformación o simulación? Que hable Cazarín

Cazarín
Juan Javier Gómez Cazarín FOTO: WEB
*Tacañería oficial reduce pruebas anticovid a la población
*Inflación 2022 será de las peores elevando precios básicos

Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez / LO HEMOS dicho hasta la saciedad: en la Cuarta Transformación la simulación se ha convertido en el mayor instrumento para la manipulación de los invidentes seguidores de esa corriente, cuya estrategia es comprar consciencias con migajas y exigir fidelidad a ultranza, a no ser que quieran enfrentar al aparato de justicia por pensar diferente. Y es que mientras se pregona la austeridad a toda costa “para los bueyes de mi compadre”, al interior de quienes ejercen Gobierno se dan vida de príncipes, como el caso del Presidente Andrés Manuel López Obrador que vive en Palacio Nacional alejado del ascetismo que pregona, en tanto recomienda a los enfermos de CoVid19 en su variante Ómicron no recurrir a medicamentos caros sino al VapoRub untado en el pecho, miel con limón y a las caricias familiares (cuando estas están prohibidas para evitar mayores contagios), lo que no deja de sorprender cuando se sabe que un ejército de médicos está pendiente de su salud y de su familia, mientras que los contagiados de CoVid integrantes de su gobierno y de los Gobiernos Estatales, como el caso del nefasto diputado local, Juan Javier Gómez Cazarín que resultó afectado, lejos de usar hospitales regionales, el IMSS, ISSSTE o Insabi –que los tiene como parte de sus prestaciones-, decide internarse en el carísimo nosocomio San Francisco donde lo atiende, mi más ni menos que el neumólogo Xicoténcatl García Jiménez, hermano del Gobernador Cuitláhuac García Jiménez, personaje que debería estar asistiendo a la gente que menos tiene en hospitales civiles donde cientos mueren por falta de atención adecuada.

LA ACTITIUD de Cazarín, como la de tantos funcionarios que han hecho lo mismo en el pasado reciente, solo demuestra un menosprecio absoluto al pueblo y a los sistemas de salud gubernamentales que carecen de todo, y en donde si no estás contagiado de CoVid19 finalmente terminas por adquirirlo. Lo peor es que los hospitales, incluso, los CoVid carecen de insumos para realizar las pruebas que determinen si estas contagiado a no, porque el Gobierno de López Obrador se niega a invertir en ello, prefiriendo recomendar a los trabajadores que en caso de sentir síntomas de la enfermedad se aíslen, algo que resulta irresponsable puesto que la población desea conocer su estado de salud a fin de asumir acciones que impidan el avance del mal y terminen intubados o muertos.

Y NO podrán decir que no hay suficientes insumos o antígenos para realizar pruebas anticovid, porque hospitales privados como El Ángeles de Xalapa las están realizando por 500 pesos, casi al mismo costo que las Farmacias del Ahorro, introduciendo un hisopo estéril con la punta de un algodón que se pasará suavemente a través de las fosas nasales y dentro de la nasofaringe, esta es la parte superior de la garganta, detrás de la nariz. El hisopo se deja colocado por varios segundos, se rota y se retira. Este mismo procedimiento se puede hacer en ambas fosas nasales, y es conocido como método inmunocromatografia, con lo cual se logra la detención de antígeno SARS-COV-2. Por precaución y debido a un leve refriado acudimos a ese hospital para la afamada prueba que por fortuna salió negativa, pero comprobamos una atención de primer nivel por parte de amabilísima doctora de nombre Susana del Carmen Valerio Muñoz con toda la paciencia y amabilidad del mundo, y no como en los hospitales oficiales donde te tratan con la punta del pie.

AMLO, QUEDA claro, no quiere gastar más en insumos para pruebas que permitan a la población saber si está o no contagiada, asustado por las enormes filas de ciudadanos que acuden diariamente a los nosocomios oficiales donde se agotan rapidísimo las pruebas, mientras que las mencionadas farmacias son las que aprovechan a los desesperados que buscan examinarse, cuando debería el Gobierno aprobar recursos para que no quede un solo mexicano sin examinarse, y no andar recomendando, como los ineficaces Secretario y subsecretario de Salud, Jorge Alcocer y Hugo López Gattel evitar las pruebas y aislarse en caso de malestar, y recurrir al bendito VapoRub untado en el pecho, tés, miel con limón y hasta apapachos familiares, y todo para seguir ahorrando y cumplirse el capricho del Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucia y su refinería en Dos Bocas. Lo demás, por ejemplo, la salud, no tiene la mayor importancia.

MIENTRAS TANTO, los ingenuos seguidores de la Cuarta Transformación, siguen consintiendo las ocurrencias de un Gobierno que ha provocado –por la falta de inversión local y oponerse al arribo de capitales extranjeros que coadyuven al desarrollo, una de las peores inflaciones de los últimos 20 años, provocando un aumento en el nivel general de precios, lo que implica la disminución del poder adquisitivo de la moneda. Es decir, cuando el nivel general de precios sube, cada unidad monetaria permite comprar menos bienes y servicios. Y es que la inflación redistribuye el ingreso y el poder adquisitivo de manera desfavorable. En efecto, la inflación puede considerarse un impuesto regresivo, toda vez que afecta en mayor medida a las familias de menores ingresos, además de que también reduce el poder de compra de todo tipo de obligaciones contractuales. Debemos aceptar que durante 2020, con los confinamientos y la reducción de la movilidad por el coronavirus, los precios de los energéticos se desplomaron. La reapertura económica, aunada a los problemas de transporte marítimo y a la escasez de ciertos productos, ha impulsado los precios al alza, aunque la inflación ya se venía acumulando aun antes de la Pandemia.

EN ESE contexto, la pérdida de ingresos a causa de la situación económica del País, así como la elevada inflación ha causado empobrecimiento en las familias mexicanas, pues 85 por ciento de los pequeños comerciantes reportan que sus clientes no cuentan con el dinero suficiente para adquirir una canasta básica. Lo grave es que en este 2022 se inicia con una inflación de 7.45 por ciento, la más elevada desde 2001, y a pesar de ser menor respecto al 7.70 por ciento del cierre de Noviembre, la directora de análisis económico de Banco Base, Gabriela Siller, subraya que los riesgos al alza para la inflación siguen presentes y se mantiene la expectativa de una inflación general en una tasa anual superior al 4 por ciento durante todo 2022. Un riesgo significativo al alza para la inflación es la persistencia de la pandemia y sus efectos sobre la producción a nivel global, por lo que no se descartan distorsiones que afecten la trayectoria de los precios este año, de acuerdo a Siller. Vaya que el panorama no es bueno para las mayorías, mientras que las minorías de nuevos ricos pueden darse el lujo de ser atendidos en hospitales privados y por un hermano del Gobernador en turno. Viva la austeridad y la simulación republicana. OPINA [email protected]

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