“Cuando la perra es brava”. Detienen a alcalde electo de Lerdo de Tejada; medio oficialista lo liga de inmediato con Gómez Cazarín

Tejada
Detienen a alcalde electo de Lerdo de Tejada FOTO: WEB
- en Carrusel, Opinión

Armando Ortiz / La periodista Claudia Guerrero en el mes de abril, antes de que Fabián Cárdenas Sosa fuera nombrado candidato de Morena a la alcaldía de Lerdo de Tejada, anotó en una de sus columnas, la cantidad de demandas y juicios civiles y penales que este sujeto venía arrastrando de tiempo. Por eso le urgía ser alcalde, para “rehidratarse” con más recursos, anota Claudia Guerrero. Pues la tarde de este jueves nos enteramos de que Fabián Cárdenas Sosa, alcalde electo de Lerdo de Tejada, por Morena, fue detenido por elementos de la Unidad Anti Secuestro de Veracruz. Sólo que al menú de delitos que persiguen a este sujeto, agregue el de secuestro. Señala el periodista Ignacio Carvajal: “Presuntamente, el que iba a tomar protesta como alcalde en días próximos, cuenta con nexos muy profundos con un personaje del bajo, calificado como alto generado de violencia en la región de Lerdo de Tejada y Alvarado, y que es objetivo de las mesas de seguridad”. De inmediato un medio oficialista ligó al detenido, acusado de secuestro, de ser socio de Juan Javier Gómez Cazarín, algo que Claudia Guerrero ya había anotado: “Jorge Fabián Cárdenas Sosa, quien tiene una enorme lista de expedientes, denuncias, demandas mercantiles y laborales, así como ser socio del diputado local y líder de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín”. Otro dato importante es que una funcionaria de la misma Fiscalía del estado, Adriana “N”, trató de que no se llevaran a su amigo Fabián. Tanto fue la resistencia que le aplicaron el delito de ultrajes a la autoridad. Ya ve lo que dice el dicho: “Cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde”.

Tres años del gobierno de López Obrador. ¿Estamos realmente bien, o sólo estamos contentos de que AMLO nos gobierne?

Cuando en el foro de una feria del libro le preguntaron a Antonio Helguera por qué ya no criticaba la figura presidencial, como sí lo hizo en los tiempos de Calderón, Fox y Peña Nieto, el ya fallecido Helguera fue más que claridoso: “¿Por qué voy a criticar a un gobierno con el que estoy de acuerdo?”. Y con esta frase fulminó cualquier asomo de periodismo que pudiera tener su trabajo como caricaturista. Fueron muchos los mexicanos que celebraron la llegada de López Obrador al gobierno de México. Lo había intentado en dos ocasiones anteriores; en una le aplicaron un tremendo fraude electoral, en la segunda ocasión perdió por su soberbia. En la tercera ocasión ganó y millones de mexicanos nos pusimos muy contentos. ¿Tres años después seguimos contentos? Pero, ¿estamos contentos porque estamos mejor que con los gobiernos anteriores, o estamos contentos sólo porque nos gobierna AMLO? Debemos de poner los pies en la tierra y ver nuestra realidad, nuestra íntima realidad, no la realidad que el presidente nos dibuja. Respondamos con honestidad las siguientes preguntas: ¿Nuestros ingresos han aumentado? ¿Tenemos una vida más cómoda que hace tres años? ¿Gozamos de más oportunidades? ¿Nos sentimos más seguros? ¿Cambiamos de modelo de automóvil; compramos por fin un automóvil? ¿Dejamos de pagar renta y estamos en el proyecto de nuestra casa propia? ¿Nuestras deudas han decrecido o han aumentado? ¿Nos alcanza el salario para cubrir todas nuestras necesidades? ¿Nos sobra dinero para poder ahorrar? Estas son las preguntas que debemos contestar en lugar de escuchar y creer en las palabras de un presidente que a estas alturas se atreve a decir: “Si yo no fuera presidente, México sería un caos”. ¡¿Y no lo es?!

Funcionarios de Veracruz. ¿por qué subir selfis con sus acarreados? Les preocupa más quedar bien que el desacato a las leyes laborales

La tarde del miércoles 1 de diciembre, el presidente López Obrador se reunió en uno de los lugares emblemáticos en su lucha, el Zócalo de la Ciudad de México. Se reunió con sus seguidores, miles de partidarios de su movimiento. En redes sociales los propios funcionarios, beneficiados del movimiento de López Obrador, presumían en su imbecilidad, que en día laboral dejaban sus oficinas para irse, con todo y trabajadores, a llenar el Zócalo. Así lo hizo Guadalupe Osorno, la titular de Protección Civil en Veracruz, así lo hizo Daniela Griego titular del Instituto de Pensiones del Estado. ¿Por qué lo hicieron? Pues porque independientemente de la imprudencia y el desacato a las leyes laborales, debían dejar testimonio de que estaban cumpliendo la orden superior de llevar acarreados a la concentración de López Obrador en la Ciudad de México. Qué tiempos aquellos en que el líder de la izquierda llenaba el Zócalo de la CDMX sólo con los residentes de la misma ciudad. No había necesidad de llevar acarreados de otros estados, no había necesidad de sacar a los empleados de sus oficinas para llenar el Zócalo. No nos cabe duda de que hubo personas que, por su propio pie, motu proprio, acudieron a celebrar con López Obrador los tres años de su gobierno. Miles de personas que creen en el proyecto de la Cuarta Transformación; ¡qué bueno! Sin embargo, como dirían los clásicos: Pobrecito de López Obrador, tanto que repudiaba los métodos priistas, tanto que odiaba a los acarreados, que Dios lo castigo, obligándolo a usar esos mismos métodos para sentirse popular.

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