CFE y la Soberanía Nacional

Soberanía
Manuel Bartlett FOTO: WEB
- en Opinión

Jorge Flores Martínez / Los suizos o noruegos no apelan en el chapopote su soberanía nacional, los daneses o suecos, no encuentran en la energía eléctrica su soberanía nacional, es más, ni siquiera la buscan en esas ideas, tienen perfectamente claro lo que representa ser soberanos y en donde radica su soberanía nacional.

Cuando un político, en este enloquecido México, nos habla de Soberanía Nacional, lo hace siempre con mayúsculas, justamente porque al idealizar estos dos conceptos, los llevamos del mundo de las realidades al mundo de lo idealizado.

No es lo mismo hablar de la libertad que de la Libertad, así con mayúscula. Nunca será lo mismo defender la democracia que la Democracia. Me voy a tratar de explicar: La libertad, en minúscula, es la que deseamos, la que nos hace iguales a todos ante la ley, la libertad de ser o estar, hacer o no hacer, de ir o regresar, creer o no creer. La Libertad con mayúscula es la interpretación de una persona en el poder sobre la libertad que tú debes y puedes tener, es decir, es la idealización de una libertad definida desde el mismo poder. Es por eso que es fácil para muchos hablar de la Libertad de los cubanos, por ejemplo.

Lo mismo sucede con los conceptos de soberanía y nacional, desde hace muchos años en México se les ha entendido como idealizaciones desde el poder, hasta transformarlas en justo lo que no significan originalmente, es decir, las despojan de cualquier significado real y las convierten en una interpretación del poder sobre el ciudadano. Soberanía, con mayúscula, al carecer ya del concepto original, ahora solo representa la soberanía del poderoso sobre la sociedad. Nacional pierde el contenido de nación, unidad o identidad, ahora tan solo es una palabra vacía que evoca únicamente lo que el líder entienda o desee transmitir por nacional. Todo lo anterior es un juego perverso desde el poder, adueñarse primero de las palabras, después de su significado, para concluir siendo los únicos interpretadores de los conceptos.

La sociedad al verse despojada de las palabras, no tiene forma de invocarlas, perdió el mayor patrimonio de un pueblo, el significado de las palabras. Una vez despojado de las palabras y su significado, la sociedad en cada ocasión que exija libertad o democracia, será la Libertad y la Democracia que desde el poder se dicte y ordene.

Lo mismo sucedió con soberanía nacional, ahora la soberanía nacional es el petróleo y la electricidad. ¿Verdad que es perverso?

La soberanía nacional realmente se define como la existencia de un marco legal y constitucional que haga posible y legitime la relación de los ciudadanos SOBERANOS con unos dirigentes que los representan y garantizan sus derechos y libertades. ¿Ven quienes son los soberanos? Somos los ciudadanos y no el petróleo o la electricidad. ¿Vieron que deben garantizar? Nuestros derechos y libertades, no el petróleo o la electricidad.

Los suizos, noruegos, daneses o suecos no andan tan mal, simplemente ellos aún conservan sus palabras con sus significados y conceptos verdaderos. Los que estamos mal somos nosotros, que vemos soberanía nacional en el chapopote y unos electrones que pasan por cables de cobre.

La Comisión Federal de Electricidad no es ni representa la soberanía nacional, simplemente es una empresa muy mal administrada por políticos, muchas veces increíblemente corruptos. Tan mal administrada, que aún siendo un monopolio se encuentra prácticamente quebrada. Eso si, un gran negocio para pocos.

No debemos permitir que nos roben las palabras y sus significados.

Es más, debemos recuperar las que ya nos robaron.

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