Rocío Nahle hace amarres

Nahle
Rocío Nahle en la construcción de la refinería de Dos Bocas FOTO: WEB
- en Opinión

Irineo Domínguez Méndez / La cúpula morenista se prepara para los próximos procesos electorales del 2024. Entre ellos se ubica la consulta de revocación de mandato de AMLO. Ya le han dado línea a las bases que cargan la nomenclatura burocrática de este partido; tan es así que los firmantes de un comunicado que circula entre la militancia y simpatizantes está firmado (listado) por: el presidente del Comité Ejecutivo Nacional, la secretaria general, la presidenta del Consejo Nacional, el Fisgón, los gobernadores, los diputados federales y los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional. Este orden de signantes señala, con precisión, la pirámide de dicha nomenclatura y su posición de poder al interior del Morena. La “orden” está dada; la cumplimentarán las bases, que para eso están consideradas en el Estatuto.

Quienes “soslayan” sus deseos de suceder a AMLO, inician la integración de grupos operadores a nivel nacional de manera soterrada. Igualmente sucede con los aspirantes a gobernadores, senadores, diputados federales y locales a nivel estatal. Los que logren convencer un número mayor de militantes a participar en el proceso de afiliación y reafiliación, así como de la integración de Comités de Protagonistas del Cambio Verdadero, tendrán más oportunidad de lograr sus objetivos.

En Veracruz, el gobernador y el super delegado encabezan las tendencias a beneficiarse en virtud de sus puestos. Sin embargo, no puede descartarse la línea que pueda dar AMLO para designar o dar el visto bueno a quienes aspiren a la gubernatura y a curules de la senaduría. Los demás, diputados federales y locales, tendrán que integrarse a alguno de los dos equipos. Rocío Nahle García no la tiene nada fácil para alcanzar su aspiración, a menos que el gobernador y Manuel o, cuando menos uno de los dos, la apoyen.

Manuel cuenta con todos los empleados denominados “servidores de la nación”, quienes son sus subalternos; incluso, por tal razón su posición puede considerarse más fuerte que la del gobernador. Más, siendo un político experimentado, puede ceder su aspiración a gobernar el Estado si asegura la senaduría que, en el último de los casos, la tiene bien merecida. Nadie duda, tampoco, que su consuelo pudiera ser obtener una diputación federal; cargo que ya ha desempeñado en dos ocasiones. Las huestes de Manuel se ubican en todo el Estado, esa es una ventaja en sus aspiraciones.

El gobernador también cuenta con su propia nomenclatura burocrática; baste conocer el monto a que asciende el gasto corriente del ejecutivo para imaginar el número de empleados bajo su mando. También cuenta con el apoyo de diputados federales y locales que fueron promovidos por él en el pasado proceso electoral. A lo anterior se suman los presidentes municipales, síndicos y regidores que apoyó para su postulación. Entonces, casi es un duelo “mano a mano” con Manuel; es decir, casi en igualdad de fuerzas y circunstancias.

Rocío Nahle dependerá de la bendición de AMLO y, desde luego, con el apoyo de los antes citados o, como se dijo ya, cuando menos con el de uno de ellos. Tal vez por eso se reúne con la titular del poder judicial del Estado quien, por cierto, tiene una imagen muy desgastada. ¿En que pudiera serle útil a Rocío? Creo que en nada; por el contrario, podría restarle preferencias.

En igual condición se encuentra ya Ricardo Ahued Bardahuil, quien pudiera ser blanco fácil de buscar la candidatura a gobernador; pues, sería calificado de “chapulín”. Además, su relación con las bases morenistas no es tan buena como para aspirar a ser electo en una contienda interna. Casi es seguro que la Comisión Nacional de Elecciones lo colocaría en último lugar de las preferencias en cualquier encuesta; no por impopular, sino porque la “encuesta” se realizaría de manera tendenciosa. Pero, descartarlo será un gran error, en política nada está escrito.

La militancia morenista veracruzana tiene ya la tarea de prepararse para cargar a los aspirantes a puestos de elección del proceso del 2024. Ninguno de ellos, ajeno a la nomenclatura al inicio citada en este artículo, tiene posibilidades de participar a cargo alguno; podrá solicitar su inscripción como aspirante, pero será “bateado” una vez más como lo fue en los procesos de 2017, 2018 y 2021. Lo único que vincula al militante con el partido es la autoridad de éste con su obediencia; al menos, en términos generales.

El manifiesto firmado por la nomenclatura burocrática dirigente del Morena se refiere a la “movilización” que debe tener la militancia, la cual se reduce – con demagogia – a tareas de tipo estalinista. Esto es así, porque en nada la beneficia; de hecho, tal movimiento es inexistente. Lo que me recuerda lo leído en un libro: “La desmovilización política constituye una peligrosa pendiente resbaladiza. Además, es acumulativa: si nos sentimos excluidos de la gestión de nuestros asuntos colectivos, no nos molestaremos en expresar nuestra opinión sobre ellos. En tal caso, no debería sorprendernos descubrir que nadie nos escuche”. En otras palabras, la pasividad o apatía tendrá como resultado que la militancia siga siendo desoída. (“ALGO ANDA MAL”: TONY JUDT).

Lo dicho, el gober y Manuel deben ser reconocidos como los punteros en los proyectos políticos de sucesión. Si ellos se ponen de acuerdo, obtendrán todo lo que quieran.

Otro sí digo. – Son varios los magistrados inconformes con el Plan de Austeridad impuesto por la presidente del poder judicial. Nadie quiere pagar los platos que rompió.

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