La Semana D

Paz
Joe Biden FOTO: WEB
- en Opinión

Sergio González Levet / (Pongo por título el de “La Semana D” porque hago alusión al Día D, que es -dejo a la Wikipedia que lo diga- “un término usado genéricamente por los militares aliados en la Segunda Guerra Mundial, para indicar el día en el que se efectuó un ataque o una operación de combate. Históricamente, se utiliza el término día D para referirse al 6 de junio de 1944 en la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó a ejecutarse la Operación Overlord, que consistía en llevar a cabo un gran desembarco en las playas de Normandía como estrategia para abrir un nuevo frente en la Europa Occidental y reducir el dominio alemán. La operación Overlord consiguió una cantidad importante de sus objetivos previstos, logrando que las tropas aliadas se adentraran en la costa francesa e iniciasen así la liberación de la Europa occidental ocupada por la Alemania nazi”).

La Semana D puede ser ésta, si contamos desde hoy jueves 14 hasta el miércoles 20 de enero.

En esta última fecha sucederán dos cosas históricamente muy importantes:

1. El aniversario de la fundación del nuevo asentamiento de Misantla, en 1564. El pueblo original data de 1194, pero con la Conquista los frailes franciscanos decidieron bajar a los indios a un lugar abajo de la sierra y de más fácil comunicación con la costa.

2. La toma de posesión del nuevo Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

Respecto del punto número 2, es notable cómo el imperio surgido de una democracia está moviendo sus piezas internas para garantizar el status quo, que consiste en que Donald Trump entregue finalmente y sin recato el poder al contrincante demócrata que le ganó la elección del primer martes del noviembre pasado.

No hay que pensarle mucho para concluir que el empresario neoyorquino se volvió loco con el poder (o ya estaba y se puso más chiflado todavía), y dejó constancia varia de que estaba dispuesto a hacer lo que fuera para seguir gobernando el país cuyos ciudadanos le habían dado el triunfo electoral a otro.

Sí, hubo el peligro de un golpe de Estado, pero no fructificó la estrategia trumpista debido a la importante decisión del vicepresidente Mike Pence de no apoyar al güero del peluquín en su desatinada empresa.

También es evidente que se movieron las poderosas instituciones gringas y los poderes fácticos -sobre todo los económicos- para garantizar una sucesión limpia y tranquila, cómo ha sucedido en ese país desde que es república, hace más de dos siglos.

Las fuerzas democráticas se están moviendo en el país del norte para asegurar la prevalencia de su forma de gobierno. Y son capaces de todo. Por lo pronto, se han decidido a hacer renunciar a Donald Trump unos días ante de que termine su mandato.

El encontronazo es fuerte, pero el empresario lunático lleva las de perder-

Ésta, sin duda, es la Semana D.

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