Contra Ahued, Héctor perdería hasta el registro

Ahued
Ricardo Ahued Bardahuil y Héctor Yunes Landa FOTO: LOS POLÍTICOS VERACRUZ
- en Opinión
*PRI debe pensar primero en 2021 y luego 2024
*Y no descartar alianza con PRD e incluso PAN

Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez / MÁS ALLÁ del 2024, para lo que faltan cuatro largos años (o tres y medio que inicien los “destapes” reales a la gubernatura), algunos suspirantes como Héctor Yunes Landa deberían preocuparse más por el 2021, ya que si el próximo año el PRI no logra remontar la derrota –como seguramente no sucederá debido a la inacción del dirigente estatal de ese partido, Marlon Ramírez Marín-, cualquier intento por conquistar la titularidad del Poder Ejecutivo Estatal no pasará de ser un “sueño guajiro”, peor aún, cuando Yunes Landa ya fue, y no dio, precisamente, buenos resultados en las urnas, por el contrario, fue apabullado por su primo hermano, Miguel Ángel Yunes Linares y, por supuesto, por el actual gobernante –por obra y gracia de Andrés Manuel López Obrador-, Cuitláhuac García Jiménez que debe el 75 por ciento de los sufragios a su mentor-. Por ello no faltan los malquerientes del oriundo de Soledad de Doblado que argumentan que el actual diputado Federal lo que busca es parte de la bolsa que se quiera o no aceptar, habrá para quienes resulten candidatos, y no precisamente con la convicción de ganar sino para acumular fortuna fácil en tiempos de crisis. Para el Movimiento de Regeneración Nacional, Héctor Yunes sería el candidato idóneo, peor aún si el abanderado de ese instituto resulta ser Ricardo Ahued Bardahuil que, en caso de confirmarse, los resultados para Yunes Landa serían algo así como la recordada goliza que Inglaterra le propinó a México en 1961: 8-0, o la más reciente, cuando en 2016 Chile le metió 7 golazos, aun cuando Héctor se defina como político de grandes ligas. Pero insistimos, falta mucho para el 2024, y si la escalera no es reparada primero en los escalones de abajo, nadie podrá subirla, y eso lo saben todos, aunque tal vez lo ignore Marlon Ramírez que de político operativo demostró ser peor que el ex secretario general de Nueva Alianza, Jorge Kahwagi Macari, cuando buscó ser boxeador.

EL PRI, definitivamente, debe ir en alianza en el 2021, y consolidarla hacia el 2024 ya sea con el PRD para la elección que se avecina el próximo año, e incluso con el PAN en el 2024, aunque difícilmente con este último instituto habría un acuerdo en ese sentido. Por ello al PRI no le queda de otra que sumar al “chiquitaje”, a esos partiditos locales que no tienen posibilidad de triunfo ni en los ayuntamientos ni en las diputaciones locales el próximo año, pero que le apuestan en realidad a las prerrogativas, a vivir del presupuesto, pero que se sepa, ni Marlon ni algún otro integrante del “tricolor” está haciendo la chamba; vamos, hasta el PRD y el PAN son más contestatarios en sus conferencias semanales, algo que está cancelado en el antiguo partidazo, lo que en ocasiones confirma que, en realidad, el Revolucionario Institucional estaría optando por la integración de un PriMor de cara a lo que se avecina, ante el miedo de en realidad pasar a cuarta fuerza política e, incluso, perder hasta el registro –aun cuando los resultados de MoReNa en el Estado dejan mucho que desear para la mayoría de los mexicanos y veracruzanos-.

QUIZÁ PERSONAJES emblemáticos como José Francisco Yunes Zorrilla deberían tomar por asalto al “tricolor” y rescatarlo de la inmovilidad en que se encuentra, o formar un grupo alterno que negocie en la cúpula de ese instituto candidaturas ganadoras a las diputaciones locales, federales y presidencias municipales, pues dejarlo en manos de Ramírez Marín será la crónica de una derrota anunciada, y acaso el retorno de los ex duartistas que ya se mueven en muchas aristas en la entidad tratando de “limpiar” sus nombres, amarrando postulaciones con el respaldo de Marlon o haciendo pactos con los partiditos a cuyos dirigentes les importa más el recurso que el triunfo y las consiguientes propuestas, como ha quedado demostrado en otros comicios.

Y ES que a pesar de la derrota en las urnas en 2018, de acuerdo con el dictamen de la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos del Instituto Nacional Electoral sobre institutos con registro que mantienen el mínimo de afiliados para continuar recibiendo prerrogativas, el PRI es el que tiene el mayor número de militantes en el país, con 2 millones 065 mil 161, mientras que Morena, el que se encuentra en el poder, cuenta con 466 mil 931 militantes. En Veracruz el voto duro del priismo sigue siendo de 500 mil, y si logra sumar los suficientes en los municipios donde tácitamente mordió la raya, es seguro que tendría sufragios suficientes para quedarse con las alcaldías y diputaciones locales y federales ante el desencanto causado por MoReNa en muchos ámbitos.

POR ELLO, sin duda, personajes emblemáticos como José Francisco Yunes Zorrilla, Américo Zúñiga Martínez, Flavino Ríos Alvarado, Jorge Uscanga Escobar, Silvia Domínguez y Elizabeth Morales, por solo citar algunos, deberían a recorrer el Estado, visitar congregaciones, rancherías y ejidos de sus distritos y municipios para convencer a quienes votaron por otras opciones y demostrar por qué ofrecen mejores alternativas que los actuales gobernantes. Sin duda, la inseguridad es un freno, y acaso por ello el Gobierno del Estado no la combate, ya que ésta evita que los adversarios recorran el territorio Estatal por temor a asaltos, secuestros e, incluso, agresiones mortales.

POR LO pronto, pese a la inmovilidad de Marlon Ramírez, cientos de aspirantes a conformar los comités seccionales del PRI en el Estado se registraron para el periodo estatutario 2020-2023. Las bases priistas acudieron a las mesas de los órganos auxiliares de la Comisión Estatal de Procesos Internos, instaladas en los municipios cuyos comités municipales emitieron la convocatoria hace unos días. La dirigencia estatal aseguró que la renovación de las estructuras del primer bloque de comités seccionales en la entidad es reflejo de la voluntad y el cumplimiento de los compromisos, además de que se busca con ello refrendar lo que la Comisión de Prerrogativas del INE emitió en su informe sobre el número de afiliados a partidos políticos nacionales, y que reitera que el PRI es la fuerza política con más militantes en el país, seguido en ese conteo por el PRD, por lo que ambos partidos mantienen la estructura territorial más amplia y activa según la autoridad electoral, de tal suerte que una alianza entre ambos podría recuperar muchos espacios perdidos por causa de nefastos gobiernos como el que encabezó Javier Duarte de Ochoa, actualmente en prisión. Así de simple. OPINA [email protected]

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