Liberación de Ovidio: mal ejemplo de AMLO

Yo ordené liberar a Ovidio Guzmán
“Yo ordené liberar a Ovidio Guzmán”, reconoció el presidente López Obrador; “iban a perder la vida 200 personas inocentes de Culiacán” FOTO: WEB
Fuchi Caca anula Estado de derecho en México
Ahora juez deja libres a familiares de El Marro

Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez / DECIAMOS EN la más reciente entrega que derivado de la agresión o atentado sufrido por el Secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, había ya 19 detenidos, y que lo más probable es que a la mayoría los libere un juez por falta de pruebas argumentando que no fueron detenidos infraganti, y acaso dejen en prisión a cuatro o cinco que paulatinamente irán recuperando la libertad, además de que difícilmente hablarían ya que corren el riesgo de ser silenciados al interior de las cárceles donde sean enviados, pues la fuerza de la delincuencia se encuentra, incluso, en esos sitios solapados por directores y otros funcionarios penitenciarios. Y no es por pecar de pitonisos, pero aunque la suposición fue en torno al caso de García Harfuch, en otro tema, tan espinoso como este, una jueza de control del Juzgado Único Penal Oral de la Región Primera de Guanajuato dejó en libertad a María Eva “Ortiz, madre del temible líder del Cártel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez Ortiz, mejor conocido como “el Marro”, por no encontrar pruebas en su contra en el delito de narcomenudeo, y tras una amenaza de volar las instalaciones petroleras de Salamanca, y no solo eso: también declaró la no vinculación a proceso de Juana Erika y Rosalba Yépez Ortiz, así como de Marlene “N” y Jesús Emmanuel “N”, (las dos primeras hermana y prima de Yépez Ortiz) quienes fueron detenidos en un operativo en Celaya, lo que demuestra que el Estado de Derecho en México se encuentra extraviado, muy a pesar de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en que los actuales tiempos no son “como eran antes”, mientras México se enfila a la colombianización cuando se asesinaban ministros, magistrados, jueces y hasta un candidato a la Presidencia sin que nada pasara, porque los mandatarios en turno eran timoratos y preferían proteger a la delincuencia que enfrentarla, como está ocurriendo actualmente en el territorio nacional donde se prohíbe la violencia contra grupos porque la religión del Presidente le prohíbe matar o usar la fuerza.

Y AUNQUE el Presidente Andrés Manuel López Obrador explica que ese tipo de liberación es un problema añejo y está vinculado a la ineficiencia y a la corrupción de jueces que buscan recovecos en la integración de los expedientes, pues “siempre se habla que dejan libres delincuentes porque no se integró bien la averiguación previa”, por lo que adelantó que habrá una investigación sobre esa liberación porque “está muy raro todo lo que pasa en Guanajuato”, lo cierto es que no solo los jueces han ordenado la liberación de presuntos delincuentes, pues no hay que olvidar que el viernes 19 de este mes, el presidente López Obrador reconoció que fue él, y no su gabinete de seguridad como se había dicho, el que ordenó la liberación de Ovidio Guzmán López, hijo del afamado Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo” el 17 de Octubre de 2019, y la determinación inédita por parte de un mandatario nacional se decidió, dice: “para no poner en riesgo a la población, para que no se afectara a civiles, porque iban a perder la vida si no suspendíamos el operativo más de 200 personas inocentes (tenía hasta el número calculado) en Culiacán, Sinaloa, y se tomó la decisión; yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a este presunto delincuente”, admitió quien meses después se reunió con María Consuelo Loera, madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán y abuela paterna de Ovidio, hechos ocurridos en el estado de Sinaloa, donde reside la señora, quien pidió saludar al mandatario mientras inspeccionaba una carretera recién construida. AMLO se defendió de los ataques posteriores argumentando que era una anciana y que no era responsable de los crímenes de su hijo, una salida por demás ingenua.

A MEDIADOS de Febrero de este año, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño calificó como “frustrante” la liberación de presuntos delincuentes y líderes de organizaciones criminales, “porque los jueces no toman en cuenta el esfuerzo e inteligencia de las autoridades para lograr su captura”, y sin mencionar que el Presidente AMLO hizo lo propio con Ovidio Guzmán, indicó que “en lo personal, es una frustración porque se requiere de mucho trabajo de inteligencia para conseguir la detención de esos líderes criminales que están altamente protegidos por sus organizaciones, y detenerlos representa todo un reto y resulta que terminan siendo liberados con una gran facilidad”, -insistimos, nada dijo de la orden que dio el Presidente para dejar en libertad al hijo del Chapo, muy a pesar de que se dijo que su aprehensión fue producto de un gran trabajo de inteligencia. En aquella ocasión el Presidente diría frente al propio sonorense: “tenemos que ser respetuosos de los derechos humanos, los delincuentes son seres humanos que merecen también nuestro respeto y el uso de la fuerza tiene límites y básicamente para la legítima defensa”.

Y ES que por esos días se había buscado fincar responsabilidad por diversos delitos a Óscar Andrés Flores Ramírez, alías el Lunares, presunto líder del grupo delictivo la Unión Tepito, sin que autoridades tuvieran éxito. Resulta que tras ser aprehendido, el juez de control del Reclusorio Norte, Joel de Jesús Garduño Venegas desestimó cargos por secuestro argumentando que “no se presentaron datos de prueba suficientes para sostener la probable responsabilidad del detenido en el delito”, y en ese tenor, hasta en tres ocasiones fue procesado y liberado, pero por fin, quedó detenido por el delito de homicidio.

AMLO insiste en que no puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas, pero en el caso del atentado contra el Secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, que según el Presidente ya sabían que podría ocurrir, no hicieron nada para detener a los presuntos involucrados, y por no hacerlo –si nos fundamentamos en lo dicho por el mandatario- se habría evitado la muerte de una joven y humilde mujer que atendía un puesto de comida cerca del lugar de los hechos dejando en la orfandad a dos menores que dependían de su trabajo, lo mismo que dos elementos del cuerpo de seguridad del funcionario baleado.

Y ES que no se vale que teniendo la información de primera mano, el Presidente y su séquito de seguridad esperen a que los delincuentes se vuelvan buenos, o que teman ser acusados con sus mamás o abuelos o, en el peor de los casos ser convertidos en estatuas de piedra ante el pronunciamiento de la frase mágica: “fuchi caca”, que al igual que la mirada de la medusa dejaba estáticos y convertidos en roca a quienes se atrevían a mirarla a los ojos. Sin duda, en México se pierde a pasos agigantados el Estado de Derecho, y no solo por la acción de jueces amenazados, cómplices o susceptibles de corrupción, sino porque el señor Presidente, para evitar muertes de inocentes, deja en libertad a quienes transgreden las leyes, lo que ha servido de mal ejemplo en otros casos, como en el más reciente con la familia de “El Marro”, por solo citar algunos, y ojalá no suceda con el atentado a Omar García. Así de simple. OPINA [email protected]

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