El Principito. La otra lectura

Principito
El Principito FOTO: WEB
- en Opinión

Alberto Calderón P.* / Esta semana se cumple un aniversario más del natalicio de uno de los autores más leídos en el mundo con su obra El principito, por lo que me permito compartirles una faceta del autor poco conocida.

La mujer que inspiró la famosa novela del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry fue la salvadoreña Consuelo Suncín con quien se casó en 1931. Para la sociedad francesa y principalmente para la familia del escritor, fue siempre una buscadora de fortunas, pero para muchos el haberse dado un matrimonio tan singular fue suficiente motivo para considerarla «la Scherezada de los trópicos».

Marie-Helene Carbonel tuvo acceso a las cartas y documentos personales de Consuelo Suncín en un archivo que maneja en Francia su heredero literario y empleado, José Martínez-Fructuoso y confirma a la salvadoreña como parte de la verdadera historia de «El Principito», la famosa obra, como nos lo comenta en su libro biográfico del acontecimiento: «Consuelo de Saint-Exupéry, una novia vestida de negro».

Ahora es tiempo de ver esta obra cumbre de la literatura francesa y mundial desde otro ángulo. Este sorprendente libro el cual se ha convertido en el tercero más vendido en el planeta, traducido a más de 250 idiomas y dialectos, ha vendido más de 140 millones de ejemplares, considerado como un cuento para niños. Pero no lo es de ningún modo, lo escribió para pedir perdón a Consuelo, es un “acto de contrición» por la atormentada vida que le dio durante los trece años que vivieron juntos, refiere la escritora francesa.

Consuelo Suncín nació en Armenia, El Salvador, en 1901. Cuando conoció a Saint-Exupéry, en 1930, ya era una mujer divorciada, viuda y por lo tanto vilipendiada como «amoral» en los círculos aristócratas franceses a los que pertenecía su futuro marido.

«Consuelo provenía de una familia acomodada, dueños de tierras y cafetales en Armenia», al conocer al piloto y escritor francés, para encajar en los círculos en los que se desenvolvía su esposo inventó historias y mitos alrededor de su persona para lograr ser aceptada.

Por ejemplo, que su primer marido, el mexicano Ricardo Cárdenas, con quien se casó cuando tenía 21 años, era un capitán del ejército que había muerto en la Revolución Mexicana, pensó entonces que podría ser aceptada mejor si decía que era viuda y no divorciada; pero en sus archivos aparece su acta de divorcio, registrada en Mérida, México, en 1925″, afirma Marie-Helene Carbonel.

Después del divorcio, Consuelo viajó a París con José Vasconcelos, una de las figuras intelectuales, culturales y políticas más destacadas de la época en México.

Mientras mantenía una relación con el mexicano en la capital francesa, conoció a Enrique Gómez Carrillo, el escritor y periodista guatemalteco que entonces era cónsul general de Argentina en París. Poco tempo después dejó a Vasconcelos para casarse con Gómez Carrillo a pesar de que el guatemalteco era 30 años mayor que ella, sin embargo el matrimonio sólo

duró nueve meses porque en 1927 él murió y ella decidió marcharse a Buenos Aires para vivir de la pensión de su segundo esposo. En la capital argentina conoció a Antoine de Saint-Exupéry quien trabajaba como piloto comercial de servicios de mensajería y al año, en 1931, Consuelo se casó con el escritor, aviador y aristócrata y se convirtió en la condesa Consuelo de Saint-Exupéry.

En el manuscrito acusa a su esposo de hacerla sufrir continuamente con sus múltiples ausencias y numerosas amantes. Habla de sus varias debilidades: de su «egoísmo» y su «infantilismo», lo llama «cruel, negligente, avaro y derrochador».

«La rosa (en El Principito) es Consuelo. Los tres volcanes son los volcanes de El Salvador. Los baobabs son las ceibas a la entrada del pueblo de Armenia en El Salvador. La rosa que tose es Consuelo, que sufre de asma, que es frágil y por eso está protegida bajo una campana de cristal»

«El Principito» es una alegoría de la propia vida de Saint-Exupéry, de sus incertidumbres y su búsqueda de paz interior pero también es una alusión a la atormentada relación con Consuelo.

 

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores (REVECO).

Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, reescrito o distribuido sin autorización.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.