Carta sincera a una maestra chaira; “de la abundancia del corazón habla la boca”

Carta sincera a una maestra chaira
Carta sincera a una maestra chaira; “de la abundancia del corazón habla la boca” FOTO: WEB

Querida maestra, como suele suceder el lenguaje nos ha rebasado, transgrede y nomina esta nueva realidad que nos toca vivir. Yo pensé que al sustantivo de maestra nunca se le podría aplicar el adjetivo “chairo”; porque en sí, decir “maestra chaira” es una contradicción, un oxímoron. Uno cree que, si eres maestro, si has pasado por la escuela, si tienes educación, si eres educadora, no puedes ser chairo. ¿Y qué es chairo? De acuerdo con el diccionario de la Academia Mexicana de la Lengua, chairo es una “persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”.

Y agrego, un chairo carece de argumentos y se alimenta de dogmas; reacciona, no reflexiona. Recuerdo esa vez, querida maestra, que me dijiste que cada que alguien criticaba al presidente López Obrador tú reaccionabas en automático; rápido te ponías a defenderlo, pero en ningún momento me dijiste que antes reparabas en la crítica que le habían hecho o que reflexionabas sobre ella. De repente, querida maestra, eres como el sujeto que va por un lado de la acera y desde el otro lado escucha que a alguien le mientan la madre y el sujeto reacciona, sin saber si es a él: “La tuya que no me ladre”.

Te leo, a escondidas me asomo y te leo, y tu vocabulario ha cambiado y me hace recordar esa máxima bíblica: “De la abundancia del corazón habla la boca”. ¿Eso que leo, tienes en tu corazón? ¿Rencor, odio, sinrazón? Ahora hablas de humillar «derechairos», o al menos compartes esa intención. No te das cuenta querida maestra que no estás logrando nada a favor del presidente que legítimamente apoyas; López Obrador, por sus acciones, saldrá adelante y se impondrá ante sus adversarios, pero también por sus acciones podría terminar derrotado y eso tú no lo puedes evitar. Pero lo que sí consigues es degradarte, y tú eres maestra, madre, mujer, compañera, amiga. Querida amiga, quiero recordarte que ni todos los que critican a López Obrador son “derechairos” ni todos los que lo defienden son chairos; hay entre los que lo critican y lo defienden personas que sí piensan. Te mando un cariñoso abrazo, esperando que cuando pase la contingencia podamos abrazarnos con esa amistad que sigo guardando en mi corazón.

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