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El gobernador Cuitláhuac García Jiménez FOTO: PATY BARRADAS/FOTOVER
- en Opinión

Sergio González Levet / Una vez más el Gobernador de Veracruz comete sus dos mismos errores de siempre y se vuelve a mostrar con altos niveles de incapacidad.

¿Cuáles son?

El primero es hacer sólo y nada más lo que hace su Presidente de la República, con una recurrencia casi impecable en las acciones que ha realizado mal y que el pueblo le recrimina a Andrés Manuel López Obrador.

Y la segunda es -en lugar de corregirlos- querer tapar sus errores con informaciones falseadas, cajas chinas y noticias distractoras.

Ha llegado el coronavirus a México en su versión maléfica D-19 y el Gobierno de Veracruz ha guardado una paciencia que podría resultar criminal, a la espera de ver qué hace o dice u opina el patriarca de patriarcas de Morena en sus famosas y cada día más ineficaces mañaneras.

Da envidia y miedo ver que en otros estados sus gobernadores están tomando medidas especiales, como en Aguascalientes, en donde Martín Orozco Sandoval se apresuró a ordenar que se pospusiera de abril hasta junio la Feria Nacional de San Marcos, que es la más grande de Latinoamérica y tiene de 7 a 8 millones de visitantes durante el mes que dura. Esta medida es de alto impacto porque la boyante economía de aquel estado tiene una base profunda en los multimillonarios ingresos que deja la verbena de abril.

En Nuevo León, el Bronco Jaime Rodríguez Calderón dio la indicación de que las vacaciones de Semana Santa adelantadas por la SEP a partir del 20 de marzo tuvieran efecto inmediato para que los niños y jóvenes no asistieran esta semana a la escuela, por el riesgo de contaminación que eso conlleva.

Y en Jalisco, Enrique Alfaro convocó a una sesión permanente de todas las áreas de su gobierno involucradas en la emergencia, para que tomaran medidas inmediatas con el fin de resguardar a la población de riesgos de contagio. Obvio, también suspendieron clases a partir de hoy.

Si de alcaldes hablamos, aquí mismo en la zona conurbada, Fernando Yunes Márquez y Humberto Alonso Morelli, han desarrollado sendas estrategias para evitar en la medida de lo posible la llegada y la expansión del Covid-19.

Y Cuitláhuac aguarda, espera, solicita una vista del altísimo para empezar a operar.

O cae en su segundo error, pues pretende aprovechar la emergencia del coronavirus para tapar el rotundo fracaso de la Cumbre Tajín de este año, que por falta de promoción y de inteligencia en el sector estatal de turismo (¿de dónde sacaron a esa señora?) estuvo vacía, cuando en otros años había convocado a cientos de miles de visitantes al Parque Temático Takilhsukut.

Da envidia y miedo ver que otros gobernantes hacen su tarea porque piensan en quedar bien con sus ciudadanos y no con el moderno tlatoani morenista.

¿Cuándo empezaremos, Gobernador?

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