Recuerdo de Misantla

Misantla
Vista de la ciudad de Misantla FOTO: WEB
- en Opinión

Jorge Díaz Bartolomé / El estado de Veracruz necesita itinerarios culturales que muestren los patrimonios, muchos de ellos poco conocidos o inclusive ausentes de la memoria colectiva. Trabajar en estos destinos traería a las comunidades beneficios inmediatos, generando la derrama económica que tanto necesitan. Recientemente la agrupación Xalapa Antiguo trazó un itinerario por Misantla para conocer el folklore, las leyendas y los importantes vestigios arqueológicos en sus alrededores; una ruta que bien podría ser utilizada en un futuro próximo, por operadoras turísticas.

La mañana del 1 de marzo del 2020 inició el viaje hacia las Sierra de Chiconquiaco, desde donde se pueden admirar extraordinarios paisajes. El primer punto visitado fue la congregación de Los Ídolos, una pequeña comunidad que fincó sus bases en los alrededores de un milenario sitio arqueológico, conocido por sus esferas hechas en piedra y un sinnúmero de figuras ancestrales, algunas de ellas expuestas en la Escuela Primaria Rural “Pensamiento Liberal” de la misma comunidad. En días previos a la visita, el director del plantel Carlos Morales Carrera convocó a las madres de familia para que organizaran una kermés, con alimentos y bebidas típicas de la región, con el fin de recaudar fondos para la escuela y al mismo tiempo deleitar al grupo de embajadores xalapeños, quienes disfrutaron las viandas ofrecidas. Esa misma mañana, el maestro Sergio Vásquez Zárate iniciaba un recorrido por los vestigios arqueológicos, explicando a detalle los trabajos de campo que ha realizado durante años en el sitio.

La ciudad ancestral se planificó sobre una meseta elevada artificialmente, contaba con un canal para introducir agua y una red de drenaje para evitar inundaciones.

En el centro ceremonial se construyeron canchas para el juego de pelota, altos basamentos piramidales y largas plataformas, sobre los que había edificios políticos, religiosos y administrativos. Frente a ellos colocaron grandes monumentos de piedra que servían para transmitir mensajes públicos; en las extensas plazas se celebraban eventos masivos como ceremonias políticas, rituales de culto o actividades de mercado. Su magnitud permite suponer que congregaban a una población numerosa y su construcción requirió del esfuerzo de miles de hombres. Aunque distintas causas naturales y humanas han deteriorado el sitio prehispánico, aún se conservan enormes basamentos de piedra y tierra que eran coronados con construcciones de madera, otate y barro y cubiertas de palma; algunos edificios estuvieron cubiertos de aplanados de cal y en los palacios se utilizaron columnas y dinteles de basalto labrado. El sitio fue también contemporáneo de ciudades prehispánicas como El Tajín, El Pital, Yohualichan o Cuajilote.

El itinerario continuó hacia Paxil, una importante urbe totonaca que floreció entre los años 450 y 1500 d.C. Aquel complejo arquitectónico de gran importancia, es mencionado en el libro maya del “Popol Vuh” como el lugar donde provienen todos los tipos de maíz. El área comprende, por lo menos, 577 estructuras, de las cuales han sido excavadas solo once. A primera vista se ubica el panteón, el cual está custodiado por dos grandes montículos de tierra que ocultan la “calzada de los muertos”. La edificación más emblemática conocida como el edificio “A” debe su importancia al túnel formado por losas y dinteles, rematando en una escalinata de 21 peldaños, de huella reducida y peralte alto. Cerca del sitio se ubica un río, donde se pueden admirar las lajas en las paredes de la cañada, formando figuras geométricas; claramente podemos imaginar de donde provenían aquellas utilizadas en las plataformas prehispánicas.

Los embajadores xalapeños prosiguieron su recorrido hacia la Casa de Cultura de Misantla, donde fueron recibidos por su director, profesor Martín Andrade Arcos, quien ha dedicado su vida a promover el folklor a través de su ballet “Nimbe”. En la visita se presentó una muestra de trajes regionales, por entusiastas jóvenes del mismo ballet, destacando el traje de “misanteca”. En la visita se dejó nuevamente una derrama económica, para el centro cultural, que no cuenta con el apoyo del ayuntamiento. El día transcurría rápidamente y fue así, entrada la tarde, que el grupo se trasladó al “Pocito de Nacaquinia”, uno de los sitios más emblemáticos en la región.

La leyenda del Pocito cuenta que un joven mexica llamado Milajahuat llegó a Misantla en son de conquista para hacer méritos a un señorío de su padre; al llegar quedó prendado de la belleza de Xanat, una princesa totonaca de la cual se enamoró. Por este amor, fracasó en sus conquistas y murió en los campos de batalla. Al saber la noticia la joven princesa, soltó en llanto y del torrente de sus lágrimas se formó el “Pocito de Nacaquinia”, que significa corazón abierto o corazón en llanto. Ahí murió la joven y en ese lugar brotó una flor de palmón, símbolo de la pureza. El manantial, hoy continúa vertiendo sus aguas al amor y dice la tradición que quién beba agua del pozo con una hoja de la planta de mafafa doblada en forma de corazón, regresará a estas tierras. El pocito de Nacaquinia fue la inspiración de Chucho Martínez Gil para escribir la canción a su tierra adorada, aunque el compositor nació en Puebla, se crió en Misantla. Eran los últimos años de la época de oro del cine mexicano, una época de grandes directores, como Ismael Rodríguez, quien incluyó la canción en una escena de la película Tizoc, con Pedro Infante y María Félix, y que fue filmada en la plaza de la Conchita en Coyoacán. El recorrido concluye en la siempre blanca Parroquia de Santa María la Asunción, orgullo de los misantecos.

Misantla Es una de las ciudades más antiguas del estado. El 20 de enero de 1564, día de San Sebastián, los franciscanos que evangelizaban el territorio, decidieron trasladar la antigua población de San Juan Misantla -actualmente Pueblo Viejo-, al sitio donde hoy se encuentra, con la finalidad de reunir a los pueblos más dispersos y facilitar su evangelización, llamándola Santa María de la Asunción de Misantla. Los primeros evangelizadores fueron fray Toribio de Benavente y fray Buenaventura de Fuenlabrada, quien radicó en el pueblo de Chapultepec, ahora municipio de Coacoatzintla.

Misantla significa “Lugar del Venado”, ya que por las noches, el municipio se ilumina de forma muy singular, que asemeja la cabeza de un venado. Hasta siempre.

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