Botica «La Purísima»

Purísima
Botica La Purísima de Naolinco FOTO: XALAPA ANTIGUO
- en Opinión

Jorge Díaz Bartolomé / Parte importante en la historia de un pueblo son los lugares donde preparaban medicinas, las llamadas boticas; establecimientos donde se acudía para buscar un remedio para el padecimiento físico, desde un ungüento, loción, jarabe, purga o simplemente para pedir un buen consejo. Las boticas del pasado eran verdaderas instituciones donde el boticario representaba una figura importante en el pueblo y de quien dependía el estado de salud de una gran parte de la población, también tenía el prestigio de un medico, ya que las personas acudían al boticario desde la primera dolencia.

A principios del siglo pasado existió en San Antonio Tepetlán, Veracruz una botica propiedad de don Felipe Sánchez, un reconocido personaje en la localidad, quien se surtía de materia prima de herbolaria en un laboratorio de Madrid, España. Es así como don Felipe solicita al laboratorio madrileño una persona que supiera la preparación de fórmulas y nuevas recetas médicas, es entones cuando envían a México a Gonzalo Recio Ascencio, para que éste se estableciera en Tepetlán y trabajará en la botica de don Felipe, era el año 1908

Tiempo después, Gonzalo decide trasladar su residencia a Naolinco para asociarse en la botica de don Juan Rojas, la cual estaba ubicada en la antigua calle Porfirio Díaz -actual Revolución-, frente a la Casa de los Leones. En aquella botica trabajaba Rafaela Muñoz González, quien contraería matrimonio con Gonzalo. Tiempo después, don Juan vende su parte a Gonzalo y es cuando la cambian de lugar, en la misma calle, junto a Palacio Municipal, con el nombre “La Purísima”.

Poco tiempo antes de iniciar la década de los veinte, Narciso Bartolomé Ochoa, oriundo de Muro de Aguas, provincia de Logroño, España llega a Naolinco para encontrarse con su hermano Leoncio, un sacerdote que había huido de España a causa de la persecución religiosa, encontrando en Naolinco su lugar de residencia; ya establecido, conoce a su paisano Gonzalo y se asocia con él en la botica “La Purísima”; con los años Gonzalo enferma y es cuando Narciso toma las riendas de la botica. 

Narciso contrae matrimonio con María Abigail, hermana de Rafaela, ambos preparan las fórmulas en la botica, atendiendo inclusive a personas de los pueblos cercanos. En el transcurso de los años, transmiten sus conocimientos a su hijo Martin Agustín Bartolomé Muñoz, quien hereda la botica después del fallecimiento de su padre. Don Martín atiende La Purísima ininterrumpidamente durante cincuenta y siete años, hasta el día de su muerte, en 2018.

Actualmente la botica La Purísima conserva instrumentos, recipientes, libros, tarros, morteros, pipetas, fórmulas de procedimientos farmacéuticos, sustancias herbolarias y minerales, siendo un reflejo de tiempos pasados. La Purísima, sinónimo de historia y tradición en Naolinco, Veracruz.

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