El año que pasó el estado de Veracruz se vio inmerso en una ola de feminicidios, homicidios, secuestros, extorción, masacres, plagas, nepotismo, corrupción, convenios en lo oscurito, mentoras, encubrimiento, acosos, escases de medicinas y sigue una serie de etcéteras que cumplen un ciclo de exámenes donde ha quedado claro que el gobernador Cuitláhuac García, ni es 90 por ciento honesto ni tienen el 10 por ciento de experiencia que se requiere.
Por supuesto, para gobernar un estado como Veracruz se requiere algo más que honestidad y experiencia, se requiere sensibilidad, empatía, inteligencia; se requiere tener conectado el cerebro con la lengua y el gobernador, con su tartajante discurso, da muestras claras que algo le falla allá arriba.
Por supuesto, es absurdo pensar que un funcionario público deba tener ese desequilibrio entre honestidad y experiencia. Sobre todo, cuando nos hemos dado cuenta que esa honestidad que tanto presume la Cuarta Transformación es sólo una simulación.
