Se le acusaba de formar parte de un esquema de triangulación de dinero, que funcionó con universidades públicas que subcontrataban a empresas fantasma para la prestación de servicios que no se ejecutaron. Antes, Rosario Robles trató de ampararse contra cualquier posible orden de aprehensión que pudiera haber sido librada en su contra, luego de que la Fiscalía solicitara su comparecencia el 8 de agosto, sin embargo, sus intentos fueron en vano.
No obstante, lo peor estaba por venir, su rostro enjuto comenzó aparecer cuando Felipe de Jesús Delgadillo Padierna mencionó su vinculación a proceso por los delitos de ejercicio indebido del servicio público, cometidos durante su gestión en Sedesol y Sedatu, en ese preciso instante sus ojos se pusieron llorosos y estuvo a punto de soltar el llanto. Ese es el precio de la ambición de poder, de una mujer que pasó de la gloria, al infierno.
