El Cuic arremete contra sus críticos con un mensaje muy pobre, tan fútil como el de un niño que responde a un insulto con una mentada de madre, o con un grito de rabia

Mensaje
El pobre mensaje de Cuitláhuac García ante las críticas que ha recibido por su desgobierno FOTO: WEB

Flaco favor hizo el que lleva la página oficial de Cuitláhuac García a su gobernador. En un mensaje subido a Facebook, mal redactado por cierto, el gobernador responde a sus críticos, criticándolos. El mensaje empieza mal, con problemas de sintaxis: «Algunos ataques a nuestro gobierno se ciegan ante el verdadero cambio». ¿Los ataques se ciegan o se ciega la visión de los que atacan? El mensaje sigue, apelando al hecho de ser él un académico que se hizo en las aulas: «No soportan que un maestro, académico de la Universidad Veracruzana y un pueblo al que no pudieron engañar ‘con el hijo de Yunes’ les pusieran un alto. Simplemente no lo soportan. Parece que a nuestros detractores y ‘críticos sin razón’ les duele que atendamos al pobre y al niño índigena (no indígena, sino índigena) con el dinero que se iban a robar».

Y eso, señor gobernador, es algo que encabrona, que un académico de la UV se comporte como párvulo, echándole la culpa a su abuela por sus actos de nepotismo; que un académico de la UV responda como responde usted. En adelante el mensaje se pone tierno, mostrando el gran corazón de Ramos Alor, quien se dio un tiempecito para atender a unos enfermos: «Ahora, por ejemplo, llevamos atención médica y medicinas a las regiones indígenas. En las fotos está una de Xoxocotla, donde nunca antes habían sido atendidos por un médico especialista, un neumólogo pediatra. No habían visto a un Srio. de gabinete atendiéndolos personalmente como el Dr. Ramos Alor con cariño, dedicación y profesionalismo. Nuestro gobierno los ve como seres humanos con derecho a la salud plena».

Bien lo dice el gobernador, en las fotos está, porque dudamos que Ramos Alor se vaya a quedar ahí con sus tiernos cariños, hasta que la emergencia termine. En fin, un mensaje muy pobre, tan fútil como el de un niño que responde a un insulto con una mentada de madre, o con un grito de rabia.

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Comentarios

  1. Bueno, hay que agradecerle a Cuitláhuac una cosa, que él mismo se recuerde a una de sus protenitoras, al menos nos evitó la pena de hacerlo nosotros…

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