El Levantón

Levantón
Levantón FOTO: WEB
- en Opinión

Salvador Muñoz / ¿Qué sé del levantón?, es la pregunta del vecino que se responde con más interrogantes de mi parte: ¿Cuál? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¡Es la esquina de su casa, el jueves! Vuelvo a hacer otra pregunta: ¿A qué hora? ¡11:15 horas! Rebobino: Por lo regular estoy en casa trabajando a esa hora… el vecino agrega: ¡Si se oyeron los gritos de una pareja pidiendo auxilio! ¿Por qué no los oí? Vuelvo a rebobinar: ¡Claro! ¡Ese jueves salí temprano de casa!

La versión es que en la esquina de donde vivo, dos vehículos abordaron a un joven, del que no me supieron dar generales, ni tampoco una edad aproximada. Unos sujetos lo obligaron a subir a la parte posterior de la cabina de una camioneta blanca. Allí, aseguran, iba otra persona.

Atrás de la unidad donde subieron al joven, otro carro, del que no dieron más detalles pero que era seguro, acompañaba a los del “Levantón”.

Una pareja que vio el incidente intentó grabar el hecho con su celular… los testigos que desde sus ventanas observaron el incidente, contaron a ese vecino, que esa pareja fue encañonada para inhibir su intención de capturar el momento.

Los dos vehículos enfilaron a la avenida Arróniz.

Hay quienes dicen que se reportó el incidente en el C-4 pero no se supo más. Hubo quienes buscaron la noticia en las redes sociales pero sin éxito; los periódicos tampoco reportaron algo.

A quien me cuenta el hecho, trato de calmarlo diciendo que posiblemente se trató del cumplimiento de alguna orden de aprehensión y muchas veces, el detenido, por temor, shock o qué sé yo, se resiste al arresto… el “apanicamiento” se hace comprensible en un momento dado ante la situación de violencia e inseguridad que se vive en el estado y más en Xalapa… creo que seguimos ocupando el primer lugar en secuestros. Me la revira el vecino: ¿Y por qué encañonaron a quienes grababan?

El vecino está nervioso al igual que muchos otros que de un modo u otro, fueron testigos de un hecho que califican como el “levantón” de un joven.

Es más, pocos quieren hablar del tema o más bien, lo que no quieren que se sepa es que se sepa que ellos saben…

No sé si es indignación por parte del vecino o impotencia por esta reserva que hacen algunos colonos… le digo que de cierto modo es comprensible. Con su silencio, con su mesura, o por qué no, el hacer que no pasó nada, es una forma de protegerse o proteger a su familia ante algo que creen es peligroso para ellos y hasta para el vecindario.

¡El vecindario! ¡Eso! El vecino está preocupado por lo que ocurrió en esa esquina, a esa hora, y teme por los colonos. Como una forma de amainar esa angustia que lo acongoja, le digo que quizás la persona “levantada” ni sea de esta zona habitacional… sí, lo sé… es un consuelo tonto, burdo… cuando lo acababa de decir, me sentí así, idiota.

Le digo al vecino que lo mejor que podemos hacer es estar alertas, desde que uno va saliendo o antes de entrar a la casa, checar el entorno, observar a las personas, ver esos carros estacionados con gente adentro… sí, puede que estén echando novio, puede que estén descansando… el asunto es mantenerse alerta. Al final, creo que esta idea la asimiló mejor el vecino. Asienta con la cabeza y reconfirma mis palabras: “Estar alerta”.

Se va aprisa, tiene que ir al trabajo mientras me deja con esa pregunta inicial retumbando en mi cabeza: ¿Qué sé del levantón? Antes, nada; ahora, que mis vecinos tienen miedo.

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