Manipulación de la cosas

Manipulación
Manipulación de las cosas FOTO: WEB
- en Opinión

Édgar Landa Hernández / Me silencio y observo. Platico conmigo mismo y las respuestas no siempre son las mismas, difieren más allá de conjeturas, que algunas ocasiones son adversas, otras lineales, otras más; se postergan, no siguen la escala. Cuántas más me quedo mirando fijamente al cielo y no encuentro las respuestas a las interrogantes que me aquejan, aquellas que me aconsejan o simplemente son parte de un abismo que se encuentra más negro que los hoyos existentes en el espacio.

Sin embargo, cuando más la calma me atrapa y respiro disfrutando cada movimiento de mi caja torácica, enardece mi sentir y recuerdo la alquimia existente entre mi alma y mi cuerpo, la explosión divina que me lleva de la mano por donde he de recorrer la sinuosidad de una vida que al final la evolución será el premio, y no lo veo como un nuevo disfraz, sino como la materia pura que somos.

Mi mente me juega malas pasadas y es ahí donde la domino o me domina, es una pelea en donde al final sale avante la sensatez y la cordura, siempre guiado por las corazonadas que me replantean una vez más cuál es el camino correcto.

Mientras, me detengo un instante y reviso una manzana que estoy a punto de engullir en mi sistema digestivo, la miro y le pongo un poco más de atención. su contorno es más que perfecto y sus colores realzan aún más su belleza, no son las mismas que anteriormente comía, ahora son enormes, y me doy cuenta que la manipulación por la mano del hombre robustece mis pensamientos, hemos dejado de actuar sobre el origen, hay tantas cosas que hoy en día deforman de diferente manera y en cuestión de días tantas frutas, así como las verduras, ya ni se diga de los animales, haciéndonos recordar que nuestro creador no hizo las cosas en serie.

¡Ahora un pollo crece en menos de dos semanas!

Lamentablemente el hombre por sentirse más allá de lo que es, crea, inventa y arrasa con todo en su gran carrera por ser el primero, olvidándose de que en el universo existen tiempos y formas que, sin embargo, somos nosotros mismos que estamos acabando con nuestro hábitat y todo lo que le rodea.

Las grandes cadenas farmacéuticas son las que ganan en este breve espacio, más enfermos, diferentes enfermedades, que muchas ocasiones buscar el origen es una falacia ante tanta incertidumbre en torno a las reacciones que representan los agentes reactivos de los fármacos que hacen mella en la salud de nuestra gente.

Es triste ver cómo somos seres domesticables en un mundo globalizado, seguidos por la mercadotecnia y el valor de las personas por lo que poseen y no por el verdadero amor al prójimo, y no vernos tales como creación excelsa de nuestro gran supremo.

Mientras tanto, pongo de mi parte por hacer un cambio, tal vez no represente del todo la solución, pero si poco a poco para concientizar a todos aquellos que me leen…muchas gracias

Su amigo de la eterna sonrisa

Edgar Landa Hernández.

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