En meses pasados fueron muy criticados los excesivos privilegios que tenían los legisladores, quienes contaban con peluqueros, spa, gimnasio y otras atenciones untuosas. Con la llegada de la nueva Legislatura se planteó una época de plena austeridad en la que todos esos privilegios onerosos se iban a terminar. Pero no contaban con que algunos servicios eran verdaderamente necesarios.
Por supuesto, esperamos que algunas edecanes legítimas recuperen su trabajo en el Senado y que su labor sea profesional y eficiente. Esperemos que los nuevos legisladores no se quieran pasar de listos con las edecanes o que las edecanes no se quieran pasar de listas con los senadores.
