Su postura de arrumacos con el presidente Enrique Peña Nieto, su relación a modo ahora con los empresarios y bueno, hasta el giño de adversarios como Claudio X. Gonzales, y la postura de su otrora adversaria Televisa, dan signos de que todo está cambiando, aunque, preocupa que este cambio sea para que todo siga igual, al menos en la cúpula del poder, arriba, donde se parte el queso.
Lo cierto es que AMLO ha despertado la ilusión en millones de mexicanos de que la situación paupérrima de pobreza puede cambiar. Sin embargo, la lucha de poderes y de intereses de varios grupos que han tenido el control del país, no es poca cosa.
Sin ser sesudos analistas, es obvio que AMLO tiene que soltar un poco el sedal a estos poderosos grupos, para que estos oscuros personajes lo dejen gobernar. No vaya a ser que, en una de esas, las cosas cambien para que todo siga igual.
