En su libro Una Breve Historia del Tiempo, publicado en 1988, el astrofísico señalaba que “si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos la mente de Dios”. En 1993 publicó Agujeros negros y pequeños universos y otros ensayos, con lo que revolucionó no sólo el pensamiento de su época, sino que disparó la imaginación de los hombres.
Stephen Hawking falleció en Cambridge a los 76 años de edad, 55 años después del fatídico diagnóstico de los médicos. Su obra y su persona quedan para la posteridad, quedan como ejemplo de que ninguna discapacidad debe significar un muro infranqueable. Finalmente, con su muerte, Stephen Hawking tendrá oportunidad de constatar ese misterio, que no es el tiempo, que tanto ansiaba se le revelara, la existencia de Dios. Descanse en paz este gran ser humano.
