Yo fui un pejezombie

Pejezombie
Andrés Manuel López Obrador; Armando Ortiz FOTO: WEB
- en Carrusel, Investigación, Opinión

Armando Ortiz / En algún momento de mi vida a mí me llamaron pejezombie, pues para la mayoría era claro mi apoyo a Andrés Manuel López Obrador. Ahí están como testimonio las decenas de artículos en favor del tabasqueño que el “Cuícaras”, ahora candidato a gobernador por Morena me pedía para publicarlos en su modesto Blog.

En 2006 tuve incluso un diferendo con “la mano que mecía la cuna” en Diario de Xalapa, el contador Sierra, a quien le había avisado que, en ABC Xalapa Radio, en el programa “Imagen y Palabra” que trasmitía los sábados iba a entrevistar a López Obrador en su visita a Xalapa, allá en ese trágico 2006 en que le robaron la presidencia. Tuve que disculparme con el maestro Lara de la Fraga, que fue quien concertó la entrevista, de hecho, pasando por encima de las trancas entrevisté a Lara de la Fraga, cosa que molestó mucho a los que dirigían la radiodifusora. Después dije que Miguel Alemán Velasco habría de ser recordado en el estado como recordado es su padre en la República, como un verdadero ladrón; un día llegué a mi programa y la cabina estaba cerrada; me castigaron dos programas, después fue la salida.

En ese 2006 subí a un templete que los seguidores de López Obrador pusieron en la Plaza Lerdo para protestar por el fraude, y leí un artículo titulado “Perdió México” que en su parte final decía: “Repudio a todos esos que no votaron y espero que no se les ocurra levantar la voz porque no tienen derecho a reclamar. ¡Ustedes mejor cállense! Repudio también a aquellos que pagando renta en patio de vecindad votaron por el PAN, por miedo a que les quitaran su casa; repudio a aquellos que por no tener que comer, votaron por Calderón para mitigar su hambre de ese día y celebro que no haya elecciones diarias para que no les den pan todos los días y aprendan a ganárselo; repudio a los que votaron por el “presidente del empleo” y les aviso que se preparen para trabajar en Chedraui por 88 pesos la jornada; repudio a los que golpean a sus hijos y a su mujer y que votaron por el PAN creyendo que Andrés Manuel era un peligro para México. Repudio a los jodidos que “les valió madres” votar o que votaron por el Calderón, de mi parte, ¡síganse chingando!”.

¿Era yo pejezombie? Tal vez, pero más que eso era yo un simple mexicano que entendió que el cambio prometido por Fox sólo fue un gatopardismo, un mexicano que quería que a México llegara un gobierno honesto, justo, y para mí, el Andrés Manuel de 2006 lo representaba; incluso el de 2012. Pero como diría Neruda, “nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”.

¿Dónde estaban los ahora diputados de Morena, elegidos a ciegas por los veracruzanos en ese entonces? Zenyazen, el “Tarzan Boy”, seguro sudando, moviendo las caderas en una despedida de soltera, o soltero. ¿Dónde estaba Tanya Carola, diputada elegida por el voto antiPRI? Seguro enamorando mariposas en la preparatoria. ¿Dónde estaban los neomorenistas que ahora buscarán en Xalapa un voto también a ciegas de los xalapeños? Ana Miriam seguramente en uno de sus tantos “retiros espirituales”, desintoxicándose del mundo.

Xalapa se hartó de PRI, se hartó de los políticos; Xalapa que en algún momento se hacía llamar la “Atenas veracruzana” tenía un voto diferenciado. Sin embargo, el hartazgo fue tanto que obnubilados por la corrupción los xalapeños empezaron repudiar todo lo que para ellos parecía corrupto y anquilosado. Xalapa le dio el triunfo a un Atanasio García, y lo hizo diputado, aunque el profe sólo puso una lona colgada cerca de Humanidades; Xalapa le dio el triunfo a Uriel Flores y mostró su repudio a Reynaldo Escobar. En las dos elecciones, la de 2006 y 2012, los xalapeños dieron su voto a López Obrador, y de ahí surgió una inercia que se consolidó con la llegada de Morena, el partido de López Obrador, el partido puro, el partido que no conocía la corrupción, “la esperanza de México”. Pero Morena ha sido una decepción.

En los últimos años nos hemos dado cuenta que la receta para hacer un partido político es la misma en cualquier orbe; en todos los partidos políticos hay esa miasma hedionda de corrupción, de intereses de grupo e intereses personales que hace a un lado los intereses comunes.

Morena ha demostrado, al menos en Veracruz, que es un partido ineficiente, lleno de improvisados, de diputados “tómbola” que han dejado ver que tienen un precio; el poder los llenó de soberbia, sí, de esa misma soberbia que hizo perder a López Obrador en 2006; entonces ellos tendrán que correr la misma suerte.

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