Educación familiar

Familiar
La compra-venta de mercancía pirata debe ser frenada desde el ámbito familiar FOTO: WEB
- en Opinión

Antonio Trujillo y Perdomo / Si la raza en bloque choncho, quiere que baje la delincuencia organizada, entonces es tiempo que a los que aquí nos tocó vivir este tiempo empecemos a educar a nuestras familias para recomponer la podredumbre de la delincuencia. Ayudémonos tochos morochos, pero de a devis.

Que conste que digo familias porque no solamente es a los hijos o a los nietos a los que falta educación y patriotismo.

Son el buti de factores los que inciden para que México sea considerado entre los 24 del mundo que más consumen artículos pirata, sean música, libros, obras de arte, películas. Otro tanto es el contrabando de tenis, ropa, menjurges, aparatos electrónicos, medicinas, armas, municiones, y mil baratijas más, como quien dice muchos productos que allá desprecian por su mala calidad en Latinoamérica los consumimos, neta que así es, pero los culpables de esto es la educación deficiente y las corruptas autoridades de gobierno.

Si parte de nuestra educación que recibimos es a través de televisoras con programas y series hechos para público anglosajón, güerito, bonito, de clase media alta y con valores familiares y morales diferentes a los nuestros pos entonces estamos siendo jodidos y mal educados masivamente, y ahí está el detalle, dado que ya estamos domesticados nos tragamos todo lo que nos envían.

Decía yo que si una de las bases para combatir la delincuencia no solamente deben ser las balas, cárceles, metralletas, granadas, sino la educación y la moral emanada de la autoridad política principalmente, seguida de la familiar, entonces el pueblo debe exigir al gobierno una buena educación, para que esta vaina se componga, dado que estamos en la completa jodidez.

Si una familia común observa que el papá compra sus pomos para libar disque originales en comercios que evaden impuestos, lo mismo que si es adicto a la nicotina y compra cigarrillos extranjeros que entran por la Aduana de Chetumal, si se pone ropa con marca pirateada, si compra refacciones de autos robados, y si se siente pocho y consume hasta música extranjera bajada piratamente, pos irremediablemente su familia hará lo mismo. Esa es la base simple de una mala educación. La insensatez educativa es heredada. Debe romperse el círculo vicioso y aspirar al virtuoso, pero ¿cómo rechingaos le hacemos?

La oficina de Comercio exterior de los Yunait estéis acaban de hacer revelar que según sus estudios 40 millones de mexicanos adquirieron –adquirimos- productos ilegales y en contraste solo 9 millones 600 mil lo hicieron adecuadamente, es decir dentro de la legalidad pagando impuestos y cumpliendo requisitos.

Reflexión y sentido común del gobernante, respeto y amor a la tierra del servidor público y el deseo de salir de la podredumbre es lo necesario para que México cambie. Podemos hacerlo, quizá no será posible en tan solo  una o dos generaciones ¡pero hay que empezar ya ya ya! para que nuestros nietos o bisnietos les corresponda vivir otro entorno con menos pudrición gubernamental, con menos vicios, más sanamente, sin corrupción que todo lo corroe.

Ya no padecer gobernantes maldecidos como los más reciente en Veracruz Javier Duarte y Fidel Herrera quienes buscaron  y obtuvieron el poder con la  idea obsesiva de chingar al prójimo, robarle el dinero y burlarse de las instituciones, permitiendo que impunemente bandas de delincuentes se apoderaran de nuestro Veracruz, permitiendo que esos salvajes jijuepoetas secuestraran, robaran, asesinaran, traficaran drogas, prostituyeran, vilipendiaran, sobajaran y destrozaran la convivencia y el progreso natural de nuestra tierra.

Si Fidel y Javier hubieran sido bien educados desde niños, no hubieran destrozado a Veracruz. ¿De quién fue la culpa?

Dice el refrán que chango viejo no aprende maroma nueva, si un bato que ya tiene demasiadas peleas en la Coliseo, que ya está más pa´llá que pa´cá, que tienen vicios de todo tipo y que ha sido de todo y sin medida será difícil educarlo porque ya tiene cayo y ojo de pescado, aceptando que así fuera entons hay qui´r sobre los chavales, sobre los morrillos y por los más chirris en la familia.

La encuesta intercensal del INEGI de 2015 dice que máomeno en el país hay unos 31 millones de hogares familiares y si “ser jefe de un hogar supone que sus miembros reconocen, sobre la base de una estructura de relaciones jerárquicas, a la persona con mayor autoridad en la toma de decisiones, que regularmente está presente en el hogar y es además el principal soporte económico” pos ahí está el mal y el remedio; en los jefes de familia no tanto en las autoridades.

Quizá no sea posible que de un día para otro, pero hay que empezar.

¿Por qué no empezar un cambio de volada a partir de hoy? Si los jóvenes en nuestra familia fuman, invitarlos a que ya no lo hagan porque se les pudre el pulmón y el cogote, si les encanta la cheve y el chinchol iguanas ranas de que están valiendo, si se meten porquerías por todos sus agujeros decirles que solo les espera el manicomio, el hospital, el panteón y si bien les va la cárcel.

En la mayoría de los hogares se reconoce como jefe de familia a un varón, el 73 por ciento; en un 27 por ciento corresponde a la mujer ser la jefa.

Y dado que la autoridad de gobierno con acciones honestas e inteligentes es quien debía iniciar un cambio para influir e invitar al cambio de mentalidad de las familias corresponderá a nosotros los actuales votantes saber elegir a quien garantice el inicio de una verdadera transformación. En lo nacional y lo estatal, lo municipal ya está decidido.

Lo que no deja de ser cierto es que gobernante y líder honesto, hará gobierno productivo, positivo y honesto. Con el ejemplo.

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