Ya veremos si el gobierno mexicano y sus autoridades encargadas de procurar justicia pueden con la presión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y logran con sus artilugios legales proteger a los amigos del presidente.
Por el momento, el Káiser y el líder del Norteño Banda andan sudando las de Caín, y todo por no tener llenadera. Por lo pronto, el principio de presunción de inocencia nos hace ser mesurados con los acusados, a pesar de que las pruebas los inculpan.
