Nuestra identidad

Identidad
Calle de Enríquez en el centro de la ciudad de Xalapa FOTO: VISIT MÉXICO
- en Opinión

Jorge Díaz Bartolomé / Un monumento es toda obra, principalmente arquitectónica, con algún valor histórico o artístico para la región donde se erigió. El término se aplicaba exclusivamente a la obra que se realizaba en memoria de un personaje o de un acontecimiento relevante, en épocas de un nacionalismo mal entendido; su uso fue extendiéndose, y hoy en día comprende las construcciones enclavadas en centros históricos principalmente. 

De acuerdo con la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos de México, su catalogación compete a la Secretaría de Cultura –antes Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA)– a través de dos instituciones que protegen y difunden los sitios, zonas y monumentos arqueológicos, históricos y artísticos: el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). 

El INAH se encarga de proteger el patrimonio arqueológico, antropológico e histórico,

producto de culturas anteriores a la Conquista, además de todos aquellos inmuebles construidos a partir de 1519 hasta el último día del siglo XIX. En esta clasificación se encuentran los conventos, iglesias, templos dedicados a la enseñanza, así como construcciones civiles como son los colegios, palacios, haciendas, ingenios, casonas, y por último las edificaciones militares, como son los fortines, fortalezas, cuarteles y baluartes. 

El INBA, en cambio,  tiene la función de salvaguardar y catalogar todos aquellos monumentos construidos desde el primer minuto del siglo XX, hasta la época contemporánea, que cuenten con un valor estético relevante y que merezcan ser conservados para futuras generaciones. 

Evidentemente Xalapa no ha tenido los beneficios de una catalogación por ninguno de los dos institutos antes mencionados, la destrucción paulatina de su centro histórico en los últimos 65 años, ha generado una pérdida de identidad debido la ausencia de la memoria física, de la continuidad en sus tradiciones, y el desconocimiento de su gastronomía, que no es sino el producto de las inmigraciones de los últimos 150 años. 

Parece mentira que siendo Xalapa una ciudad tan antigua, haya perdido una identidad propia, una consecuencia de personas carentes de arraigo que dirigen las instituciones encargadas de salvaguardar nuestra memoria, y de los intereses particulares por encima del bien común. Otras ciudades han sabido conservar su legado histórico y son visitadas por miles de turistas mensualmente, generando una derrama económica sostenida. Pero no todo está perdido, si queremos crear consciencia en un mediano y largo plazo, tenemos que empezar desde las escuelas primarias a sembrar el interés en nuestra identidad y exaltar nuestros valores culturales. 

Recordemos que todas las personas desde que nacen tienen derecho a tener una identidad, fundamental para todo ser humano. 

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