Johann Moritz Rugendas

Rugendas
Johann Moritz Rugendas FOTO: UNIVERSO
- en Opinión

Jorge Díaz Bartolomé / 

Lo bueno de viajar es que uno siempre aprende, y que se ha de andar con los ojos bien abiertos

Rugendas

Muchas son las imágenes de Xalapa, desde los inicios de la fotografía a finales del siglo XIX con Lorenzo Becerril que capturó algunas calles de la ciudad, pasando por la colección de postales de RM Mateos en los inicios del siglo XX, México Fotográfico (MF), Manuel Jimenez Rosales y Humberto Frutis.

Para 1860 ya existían algunas litografías, algunas de ellas fueron elaboradas por «Munguía e Hijos» y fueron publicadas en los cuatro tomos de la Historia antigua y moderna de Jalapa y de las Revoluciones del Estado de Veracruz de Manuel Rivera Cambas.

Pero si nos vamos aún más atrás en el tiempo, tenemos que remitirnos a las pinturas de aquellos viajeros europeos del siglo XIX que en sus expediciones por América, dejaron los legados pictóricos más hermosos de la región, dos de ellos fueron Alexander von Humboldt y Johann Moritz Rugendas, este último nos deja algunas imágenes de aquel Xalapa de 1832 y es quien nos ocupa el día de hoy.

Durante su estancia en México, entre julio de 1831 y 1834, Rugendas dio prioridad a la pintura de paisaje, de acuerdo con las enseñanzas de su maestro Alexander Von Humboidt. Su obra está compuesta principalmente por temas costumbristas, visitas a ciudades, así como algunos estudios de monumentos prehispánicos. Dibujó y pintó rápidos bocetos al óleo y a partir de ese material compuso sus cuadros.

Durante su viaje por México, Rugendas realizó una ruta que partía de Veracruz, a su paso por Xalapa realizó cuatro estupendas obras, dos de ellas reflejan lo que hoy es la calle Zaragoza donde se aprecia el majestuoso pero desaparecido convento franciscano de la «Natividad de Nuestra Señora», otra mas que él la titula: «Una calle en Jalapa» fechada en 1832 y que estimo es actualmente la 1a de Revolución, la cuarta es la pintura de una hermosa xalapeña posando en la puerta de su casa con un elegante vestido, con algunos encajes, manga larga, zapatillas blancas con la punta negra, cabello bien peinado, cubierto con un gran velo y sosteniendo un pañuelo color blanco. Su mirada tranquila pero viendo hacia el firmamento; este cuadro lo tituló «Manuela Pérez (de Jalapa)».

Estuvo en Xalapa un par de semanas para posteriormente emprender el recorrido hacia Orizaba, rumbo al altiplano central. Durante su estancia de casi dos años en las Ciudad de México hizo excursiones a las haciendas mineras de Regla y Mineral del Monte y, en la parte sur, a Cuernavaca. Finalmente del Valle de México se dirigió al oeste, pasando por Morelia hasta Colima para salir al Pacífico por Manzanillo.

¿Que expulsó a Rugendas de México? Se dice que el motivo fue una osadía suya: hospedar a dos conocidos suyos declarados enemigos de Antonio López de Santa Anna, a quienes además ayudó a escapar de la ciudad, tomando en cuenta que él conocía los caminos a la perfección.

Aquel romántico viajero alemán muere en su país natal el 29 de mayo de 1858, pero su legado queda para muchas generaciones. Gracias a él y a sus pinturas, podemos saber como fue aquel Xalapa de 1832.

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