El padre de la corrupción veracruzana sin dudar por un momento se llama Fidel Herrera Beltrán, este individuo instituyó la corrupción con la “bursatilización”, un método que le permitió robar a ojos vistas miles de millones.
Después vino su alumno más aventajado junto con unos rufianes que eran considerados hijos de la fidelidad. Duarte implementó un método llamado empresas fantasmas, sistema que les permitió robar, sin embargo, tenía ciertas fallas, mismas que permitieron rastrear el producto de dicho sistema.
Hoy aparece Eva Cadena, una eficaz recaudadora de dinero de «gente de buena voluntad» con una filantropía que sorprende. Todos ellos, veracruzanos de abolengo. Lo cierto es que la corrupción en el territorio veracruzano no sólo está en la mente de los políticos, está en sus venas y en su ADN. Por eso es muy difícil de erradicar.
