A pesar de las pruebas, a pesar de que las víctimas identificaron a sus captores, el juez dejó libres a los criminales por irregularidades en la captura. Poco después dos de esos secuestradores fueron atrapados en otro lugar con otras víctimas de secuestro. La manera como ese juez aplicó la ley puso en riesgo la vida de otras personas. Afortunadamente los secuestradores fueron atrapados.
Pero hay casos en que los jueces, por su interpretación de la ley, dejan libres a los delincuentes que salen y cometen robos, secuestros y asesinatos que pudieron haber sido evitados si a la interpretación de una ley se le añade el sentido común. Esos jueces pueden presumir que cumplieron con la ley, pero nunca podrán decir que ejercieron justicia.
