Se puede ver que el PRI y Morena ya le agarraron el modo, saben que el permanecer juntos por el momento les fortalece. No obstante, se puede ver que sólo buscan acomodo político y no piensan en los veracruzanos. El dogmatismo y ortodoxia de Morena no extraña, sin embargo, el PRI no ha calculado el precio electoral que tendrán que pagar el 4 de junio.
Los diputados olvidan que tienen que entregar cuentas al pueblo y por consiguiente el pueblo les cobrará la factura con un voto de castigo. Pero eso no fue todo, lo peor de la sesión fue el berrinche de los diputados del PRI, estos legisladores, muy dignos, se salieron del recinto sin dar una sola explicación por su voto en contra. Lo cierto es que el amorío entre el PRI y Morena seguirá mientras no brote la traición, y conociendo la historia del PRI, ésta puede salir de sus propias filas.
