Emilia e Ivonne

Gatopardismo
Ivonne Ortega FOTO: WEB
- en Opinión

Salvador Muñoz / De Perote a Orizaba… de Emilia a Ivonne. Una de ellas, a través de la figura de “Candidato Independiente”, buscará la alcaldía de su municipio. La otra, diputada federal, a unos días de que anunciara su intención de ser candidata a la presidencia de la República por el PRI, realizó una gira rápida por la zona de Orizaba. Ambas, directas, sin ambages ni medias tintas, dicen las cosas como son. Es seguro que ambas damas, en sus justas proporciones y a su debido tiempo, den más tela que cortar en la búsqueda de sus aspiraciones.

II

Emilia Yunes Suárez hace más de 40 años fue presidenta del DIF municipal al acompañar a su esposo (ya difunto) Juan Manuel Velázquez Mora, como alcalde. No hace mucho, cinco o seis años, lo hizo con su hijo Velázquez Yunes. Si bien hubo una diferencia abismal de la primera labor a la segunda, no la amedrentó el cambio. Lo curioso es el paso que decide tomar después de que se lo pidieran amigos, conocidos: ser candidata pero sin partido, por el lado independiente. Cuentan que ante esa petición, respondía: “pero si yo sólo sé hacer frijoles” y decidió consultarlo con su hijo Juan Manuel, quien le habría comentado: “Ahí sí lo que tú digas… no te puedo ayudar”, y entonces decidió dar el paso bajo una frase que ha repetido durante este tiempo en que recolecta las firmas que el OPLE le pide para cubrir uno de tantos requisitos: “vamos a caminar hasta donde nos alcance”.

III

Quienes caminan a su lado, dicen que había que reunir unas 1 mil 200 firmas, propósito logrado y en tan breve tiempo, que se hicieron el propósito de reunir cinco mil. ¡Ojo! porque si se recuerda, Paul Martínez Marie gana la alcaldía con 12 mil 700 votos.

Cuentan que ya platicó con su hijo respecto a esta etapa a la que pretende entrar, pues si bien es parte de una familia política, ella nunca se ha considerado como tal; aunque no se sabe aún si ya lo hizo con su hermano mayor, don Pepe Yunes Suárez, a quien guarda cariño y respeto. ¿Y su sobrino Pepe, el senador? ¡Quién sabe!

Doña Emilita, como se le conoce, está entusiasmada en esta faceta. La disfruta. Incluso, percibe en la gente un cambio radical en la forma de ver a la política… más cuando le ha tocado vivirlo y verlo: la gente hoy busca opciones pero ya no quiere al político en su casa, tan es así, que hoy prefieren poner pegotes o mantas de advertencia, similares a las que se ponen para las visitas de otras religiones: “En este hogar estamos con Emilita”.

¿Emilita? Bueno, aún no saben sin ése será el nombre que use en la boleta o los apellidos, pues ambos son marca registrada en la zona de Perote.

Ivonne Ortega le pedalea

A la pregunta de una reportera, si el pueblo, si México estaba preparado para ser gobernado por una mujer, Ivonne Ortega Pacheco no tuvo empacho en responder: “Qué pena que lo pregunte una mujer… la capacidad no tiene que ver con ser hombre o mujer”.

Por ahí hubo otro que preguntó qué había hecho con su bono navideño (el que originó que un grupo arrojara tomates a César Camacho) y lo paró en seco con la respuesta: “Lo rechacé por escrito”.

Eso, podríamos decir, fue uno de los pasajes que vivió la diputada federal en Orizaba pero el más interesante fue el que le tocó vivir en San José Pilancón, comunidad de Mariano Escobedo.

Allí, en ese lugar, había un vivero de pinos… al parecer fue abandonado. En compañía de Elvia Ruiz y Sandra Soto, entre otras damas, Ivonne Ortega llegó. Habló con sus habitantes, con sus mujeres, de ideas y proyectos, de la deforestación, del Pico de Orizaba, del medio ambiente y de la necesidad de sembrar árboles. Fue entonces que Juan, un niño que se abrió paso entre los presentes, empujando una vieja bicicleta de una sola rueda, alzó la mano y le dijo que contara con su apoyo para hoyar, para sembrar pinos. La sinceridad y ánimo de Juan se llevó las palmas de la gente y por supuesto, de Ivonne Ortega, quien vio que Juan hablaba en serio, tanto que sembraron juntos unos pinos.

Ivonne Ortega espera pronto regresar a Veracruz, pero dejó los cimientos para rescatar el vivero de San José Pilancón: Juan lo ha de cuidar… y con una bici nueva ¡se la ganó!

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