El fracaso de los millennials

Millennials
Generación Millennials, celular en mano FOTO: WEB
- en Opinión

Rafael Pérez Cárdenas / Consecuencia del desarrollo, las nuevas generaciones no se identifican por su edad sino más bien por su rol social y económico, pero sobre todo, por el uso y acceso a las nuevas tecnologías. Así tenemos que los más viejos somos la Generación X y los Baby Boomers, cuya identidad radica en que nos criaron entre conflictos bélicos e inestabilidad económica.

A nosotros, la Generación X (1965-1980) nos tocó la crisis económica global y el fin de la guerra fría. Fuimos testigos de la caída del muro de Berlín y la llegada frenética del uso del internet, los teléfonos celulares y los smartphones. Hasta que llegaron los millennials, tal vez la generación más polémica, pero al mismo tiempo, la más influyente en lo económico y lo político.

Para quienes no están muy familiarizados con el término, debemos decir que los Millennials (1980-2000) son los hijos de la generación del Baby Boom –los  que nacieron en los años posteriores a la segunda guerra mundial, y llevan su nombre por el inusual repunte en las tasas de natalidad-. Se les conoce como los menores de 30 años, egocéntricos, muy listos y preparados académicamente que nacieron bajo el paraguas de la prosperidad económica

El término Millennials viene dado debido a que son la generación que se hizo mayor de edad con la entrada del nuevo milenio. Según los especialistas, los millennials «nacieron en una época de prosperidad económica (…) Las familias prosperaban y los niños vivían en hogares seguros y confortables».

Sin duda, son una generación distinta y exigente. Tienen distintas habilidades (son multitareas y políglotas), no conciben la realidad sin tecnología, su calidad de vida tiene prioridad y suelen ser muy emprendedores. Es la generación que usó más tipos de tecnología para entretenimiento: Internet, SMS, Reproductor de CD, MP3, MP4, DVD entre otros; lo que era un lujo para la generación X para ellos son productos “básicos”.

Debido a que son nativos digitales, gran parte del día lo pasan en las redes sociales. Son inventores de la cultura del selfie y han sido llamados narcisistas, flojos, tontos, dependientes y más, lo que puede tener parte de cierto.

Sin embargo, se estima que en los próximos diez años la generación Millennial va a representar el 74 por ciento de la población económicamente activa. De hecho, las personas menores de 35 años ya son parte fundamental en la economía ya que son uno de los grupos poblacionales más activos de la fuerza laboral en todo el mundo y, por ende, del consumo, por lo que son un factor clave en muchas estrategias de marketing.

Pero en lo político y lo social, los millennials no son diferentes a las generaciones anteriores cuando se refiere a una actitud crítica y contestataria. Estos términos asociados a esta generación también fueron adjudicados a los que vivieron la generación de los setenta, luego de la revuelta estudiantil del 68.

En los años sesenta la revolución social buscaba la igualdad, luchaba por los derechos humanos y quería expandir la mente; los setenta trajeron consigo jóvenes que buscaban satisfacción personal antes que el bien común.

Los millennials para unos pueden representar a personas adictas a las selfies, que pasan todo el día pegadas a su celular y viven de likes, retweets y shares. Para otros, son vistos como una generación que se ha deslindando de las instituciones y que al formar parte de la posmodernidad viven en una y muchas realidades al mismo tiempo, aunque lo que más buscan dentro de su estilo de vida hedonista es ayudar a crear un mundo mejor.

A la mayoría de los millennials mexicanos parece no importarles ni la política, ni la religión. Lo cual es preocupante pero también entendible. En política, por ejemplo, el 43% de los jóvenes consideraron que los políticos no son honestos o son corruptos, mientras que aquellos que respondieron que sí les importa la política, la mayoría y por mucho, dijeron simpatizar por las candidaturas independientes sobre los partidos políticos.

En la reciente elección en Estados Unidos, muchas expectativas estaban centradas en los millennials, pero decidieron no asumir su rol de agente de cambio. En México, los partidos políticos hacen intentos desesperados por comunicarse con ellos, sin embargo, asumen que el cambio es responsabilidad de otros.

Por ello, con todos los recursos a su alcance, con una mejor preparación y condición económica, los millennials son responsables de su propio fracaso.

Las del estribo…

A escasos nueve días de que concluya la actual administración, el canibalismo político está a la orden del día. Extorsiones –como la que denunció el ex contralor Iván López-, amenazas, agravios, filtración de documentos, traiciones, entre muchas otras linduras, son el trato que hoy se dan los que antes se decían amigos entrañables. Al final, sólo confirman lo que siempre han sido: unos delincuentes.

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