Alcalde vaquero

Vaquero
Raúl Ruiz Díaz
- en Opinión

Salvador Muñoz / Mide lo mismo que Michael Phelps, 1.93 de estatura, pero no nada de Mariposa; se especializa en Dorso… y todavía se sincera: ¿Medallas de oro? No, “sólo dos sextos lugares en dos torneos nacionales”… y sin decirlo, pareciera que lo suyo-lo suyo es lazar y pialar caballos y vaquillas… aunque en ello ¡se quede sin dedo!

Raúl Ruiz Díaz es quizás el alcalde más alto de Veracruz y a la vez, el de uno de los municipios que va para arriba en su desarrollo económico, aun con la serie de problemas con los que se enfrentó al inicio de su administración traducido en dos palabras: ¡enorme deuda!, fruto de pasadas administraciones… sí, incluida la de Alberto Silva Ramos.

II

Vino a Xalapa para tratar un asunto con la delegación de la Secretaría de Caminos y Transporte y se da tiempo para una charla.

Habla de “cosas que están pasando en Tuxpan”, que van desde mejoramiento de vivienda, cuartos dormitorios (que si bien, es con recursos federales, el programa es totalmente municipal, aclara), ampliación de red eléctrica en 36 colonias (que dejaron de usar velas y quinqués al caer la noche), pavimentación con concreto hidráulico así como asfáltico, entre más de una decena de puntos y enfatiza su labor en el rescate de la Laguna del Ensueño, objeto de un reconocimiento nacional porque además de limpiar de lechuguilla, hoy ya mucha gente esquía, pasea y se tiene pensado en que junto con la Universidad Veracruzana, se hagan criadero de peces y otras especies.

III

Comenta que a diferencia de la pasada administración, poco ha hecho en cuanto a domos o pavimento con concreto hidráulico, pero no es porque no quiera, sino porque de acuerdo a los recursos que recibe por parte de la federación, ninguna de estas acciones combate pobreza y hambre, pero para atender el ramo de la educación, ha hecho varias aulas, que representan un lugar digno tanto para alumnos como maestros y pavimentado con asfalto en comunidades y colonias, en aras de que, en algún momento dado, si hay recursos, poder abrir y así introducir algunos servicios.

¿Si hay recursos?

Bueno, no es para menos, cuando hace tres años, al entrar como alcalde de Tuxpan, se encontró con una deuda de 220 millones de pesos ¡documentada! sin contar la de 300 millones que se tenía con el IMSS ni las 200 demandas laborales de la pasada administración emplumada. ¡Ah! Agregue además las demandas de empresas por obras que no se pagaron.

Por eso, a Raúl Ruiz Díaz dice que cualquiera da banderazos, pero nada mejor que hacerlo que con la tranquilidad de no deber nada a nadie.

Calcula a ojo de buen cubero que si hay una buena administración municipal, la deuda que tiene Tuxpan se ha de pagar en unos “cinco alcaldes”…

IV

Está consciente de las críticas de café que se dan en su Tuxpan… corre la leyenda de que si no se ven obras en el centro de la ciudad, el alcalde no está haciendo nada, se le comenta. Conoce la leyenda, y dice que sí, que hay dos obras de “relumbrón” que le gustaría realizar: Más alumbrado y el Libramiento, del que según le dijeron ya había 10 millones de pesos para iniciarlo (cuesta 70 mdp), que haría más ágil la entrada a Tuxpan por Tamaulipas. Lamenta que haya personas que sólo conozcan el centro de la ciudad pero no así las 117 colonias y 86 comunidades con las que cuenta Tuxpan.

A un año de que termine su administración, no habla de su futuro político, sino de hoy, “tengo que trabajar y entregar buenas cuentas… la política la tomo muy en serio”, y una vez terminada su administración, quizás entonces se dedique a sus negocios en el rancho… quizás.

Se le bromea que más que montar, parece que carga al caballo, por lo alto que está… se dedica a la ganadería, en especial a la ordeña y venta de semovientes. Durante un tiempo, hasta fue administrador de ranchos; ha sido líder ganadero y director de rastro, y en el ayuntamiento, busca que Tuxpan siga creciendo, que su desarrollo económico se amplíe, no sólo con el flujo que significa tener un puerto,  pero creo que su pasión es otra… muestra una imagen en su celular. Se le ve en acción galopando y lazando. “Ahí ya había perdido el dedo”. Es evidente en su mano izquierda el accidente que sufrió al lazar un caballo. El peal o lazo se enredó en su dedo índice y al jalar el equino, ¡se lo desolló! Pero cada vez que platica de caballos, al explicar la diferencia entre lazar y pialar, nos deja en claro que lo suyo-lo suyo, es ser vaquero… y la política en serio.

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