Si Enrique Peña Nieto tenía la intención de poner a Aurelio Nuño en una dependencia donde se pudiera lucir para que los demás lo consideraran presidenciable, de plano, como en muchas de sus estrategias, erró. Por supuesto no se le puede pedir mucho al iletrado presidente de México. Por cierto, sin darnos cuenta ya habíamos puesto “iletarado”, pero el corrector de Word nos corrigió.
El caso es que Aurelio Nuño se ha mostrado como un sujeto ineficaz, incapaz de negociar, tozudo y belicoso. Es como esos niños disfuncionales que a huevo quieren meter la estrella de plástico en el espacio que corresponde a un círculo. Por ese carácter impositivo Nuño ya se está peleando con todo mundo, y en un puesto donde se requiere de una gran habilidad negociadora, el joven “delfín” de Peña Nieto no tiene cabida.
Los que deben estar contentos son Osorio Chong, Beltrones, Videgaray y hasta Pepe Meade, quienes ven como el muchachito “tonto” rompe todo lo que le ponen en las manos. Mejor sería que ya de plano Peña Nieto lo sacara de la Secretaría de Educación Pública y lo pusiera en algún lugar donde no hiciera nada; le recomendamos para ello que lo haga diputado y que le ponga un asesor para que le diga en que momento debe levantar el dedo.
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