Héctor, su lucha contra la adversidad

Bicicleta
Carlos Morales recorre su distrito en bicicleta
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Arturo Reyes Isidoro / Que se recuerde, como aspirante a la gubernatura, Héctor Yunes Landa hizo todo lo que tenía que hacer para construir su candidatura, recorriendo una y otra y otra vez el estado para granjearse al electorado, para reafirmarse ante sus simpatizantes y para tratar de obtener todo el apoyo de los priistas de Veracruz.

Internamente, el único que le hacía la competencia era el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla, y era un verdadero duelo, limpio, de poder a poder con base en el trabajo de campo, sin nada de guerra sucia, de lodo, entre ambos, y por eso permeó entre el electorado que cualquiera de los dos sería un buen candidato del PRI.

Desde 2014 Héctor apretó el paso y en 2015, con el pretexto de la senaduría, metió a fondo el acelerador para estar cerca de los veracruzanos, y por el material informativo y gráfico que manejó entonces –lo digo con la experiencia de haber participado en el manejo de muchas campañas políticas para gobernador– sus recorridos semejaron ya una campaña formal, una buena campaña.

Se recuerdan sus declaraciones a la prensa de que no sólo iba a ser el candidato del PRI sino el próximo gobernador, y no fue sino hasta que una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo frenó al sancionar a un aspirante de otro estado por adelantarse a los tiempos políticos cuando tuvo que bajar su ritmo, pero no dejó de picar piedra.

El resto está más fresco: hizo alianza con Pepe y determinaron quien sería el candidato primero y quien después, alianza necesaria porque antes que la oposición partidista, uno y otro tenían otra muy fuerte, la del fidelismo-duartismo priista que quería imponer su propio candidato a toda costa para conservar el poder y garantizar sus privilegios, su protección y su impunidad.

El desgaste que sufrió Yunes Landa fue considerable porque además, en realidad antes que contra Miguel Ángel Yunes Linares, la primera guerra sucia, de lodo, desde el poder fue en contra de él, y por eso fue que en un momento dado hubo acuerdo entre los tres Yunes para no dejarse arrebatar lo que consideraban que por méritos les correspondía, uno desde la oposición: la candidatura al Gobierno del Estado.

Pero era indudable que Héctor tenía ya un gran capital político por su trabajo de acercamiento con el electorado, que se fortaleció cuando Pepe se hizo a un lado y le dejó la vía libre sumándole también todo el capital político que posee, que no es cualquier cosa.

¿Si se le quería ayudar desde el Gobierno, no hubiera sido mejor fortalecer el trabajo que ya tenía, destacar todos sus positivos como el hecho de que no está señalado como corrupto, en lugar de quererlo hacer ganar con una guerra sucia, de lodo, que en lugar de ayudarlo es rechazada por el electorado, además de que deslegitima su triunfo si gana dentro de 24 días?

No es ningún secreto para los veracruzanos que el odio enfermizo en contra de Miguel Ángel Yunes Linares proviene de la Fidelidad, heredado por el duartismo, que harán todo cuanto puedan, todo lo que tengan que hacer para que el panista no llegué al Palacio de Gobierno, si es necesario sacrificando a Héctor, me atrevo a pensar.

O sea, la guerra sucia, de lodo, más que para ayudar a Héctor es para destruir a Miguel Ángel, para impedir que nunca llegue al poder en Veracruz, y aunque desde el lado oficial se niega que esa sea la intención, por los últimos hechos puestos al descubierto, por las trapacerías, por las mapacherías operadas desde los programas sociales para beneficiar al PRI, tal parece que lo que importa no es Yunes Landa sino, en última instancia, que se anule la elección, su resultado, y se nombre a un gobernador interino ante la eventualidad que pudiera ganar el candidato de la oposición.

No pasa que como unos novatos, en forma muy corriente, burda, los operadores político-electorales del Gobierno ventilen sus chanchullos a bocina abierta cuando saben que el de enfrente, que es todo un experto en el ramo, no va a dejar pasar una sola oportunidad, la más mínima, para espiarlos, para grabarlos y así tener pruebas para echar abajo un resultado adverso e incluso tumbar todo el proceso incluida la elección. ¿Cuántas grabaciones comprometedoras más tendrá en su poder para lo que resta de la elección y para sacarlas en los tribunales si la disputa llega hasta esa instancia, en caso de ser necesario?

Creo que Héctor Yunes Landa por sí solo es un buen candidato en comparación con los dos inmediatos anteriores y tiene con qué para ser competitivo, pero debe ser lamentable para él que cuando ha recuperado terreno entre el electorado y ha repuntado en las encuestas salen a la luz pública pruebas, testimonios, producto de un descuido, de un exceso de confianza, ¿o de una acción deliberada?, de y desde el lado de su cancha, cuando que debieran cuidarlo con el mayor celo como el que impone una empresa política del tamaño de una gubernatura.

Ahí está, pues, Héctor, una vez más, luchando contra la adversidad, por culpa de quienes se supone que son sus aliados. ¿Su enemigo, su adversario, está en la oposición? ¿Necesita tenerlos enfrente?

Por lo pronto, ayer en Soconusco, en el sur del estado, municipio casi conurbado con Acayucan, declaró a un enviado de El Universal que en su campaña no hay mapaches ni tampoco recursos públicos municipales, estatales o federales, que la suya es la más austera que ha habido en Veracruz, por lo que no hay ni desayunos, ni comidas ni apoyos, y dijo desconocer detalles de la renuncia y mapacherías del ahora ex titular de Prospera, Alejandro Baquedano Sánchez.

A su vez, el titular de la Sedesol federal, José Antonio Meade, en declaración también a El Universal, reitero su compromiso con el Programa de Blindaje Electoral y dijo que la dependencia a su cargo participa en las investigaciones por los señalamientos contra Baquedano, quien es un presunto delincuente electoral pero contra quien, seguramente, no va a pasar nada.

Recorre su distrito ¡en bicicleta!

Carlos Antonio Morales Guevara es un joven político, actualmente alcalde del municipio de Altotonga con licencia porque participa como candidato del PRI a diputado local por su distrito, el de Perote.

Me ocupo de él porque me llamó la atención ver una de las formas en que recorre algunas de las comunidades de su distrito para estar cerca de sus futuros representados en la Legislatura local y visitar a la mayoría posible: ¡en bicicleta!

Creo que no es una pose de él ni para llamar la atención, porque su modo de conducirse ha sido con mucha sencillez, como lo conocen bien sus vecinos, y me atrevo a pensar que porque tiene la buena escuela de su mentor político el senador José Francisco Yunes Zorrilla.

Extremadamente educado, atento y respetuoso, este joven llamó la atención al inicio de su función como presidente municipal porque el 2 de enero de 2014 la primera decisión que tomó por acuerdo del Cabildo fue bajarse el sueldo a menos del 50% en comparación con su antecesor Rubén Martínez Juárez, quien dejó endeudado al Ayuntamiento, decisión que también se aplicó para todos los ediles de su gobierno. Con el dinero ahorrado, de inmediato inició una obra en la calle principal.

Pero en 2015 sorprendió cuando durante la firma de un convenio de todos los ayuntamientos del estado presentó y compartió los primeros resultados de una iniciativa que llamó “Cambio-ALFA” que su administración implementó en coordinación con los gobiernos federal y estatales para mejorar las condiciones de vida de sus paisanos del municipio.

Con base en dicha iniciativa comprobó que el analfabetismo era demasiado elevado en su demarcación, ya que el 85% de beneficiarios del programa “Prospera” del Gobierno Federal no sabía leer ni escribir, lo que explicaba en mucho que Altotonga fuese uno de los 33 municipios más pobres de la entidad.

Por ello determinó que durante un semestre todo el capital humano al servicio del Ayuntamiento con capacidad para hacerlo, 75 funcionarios incluido él mismo, apadrinara a un grupo de beneficiarios analfabetos de 12 comunidades, enseñándoles a leer y a escribir durante una hora y media tres veces a la semana, previa capacitación que recibieron del IVEA. Espera que al final del cuatrienio se haya abatido en 50% el analfabetismo.

Estos hechos, más otras gestiones a favor de su municipio hablan de su conducta como político joven, nada que ver con los llamados “jóvenes de la Fidelidad”, por fortuna.

Cierta mañana por casualidad coincidimos en un laboratorio público de Xalapa, lo que me dejó muy grata impresión porque se conduce como cualquier veracruzano, sin camionetota, sin guaruras, sin “ayudantes”, sin ir a atenderse a hospitales privados lujosos y caros o del extranjero, él solito confundido entre varias personas que ni siquiera lo reconocieron.

No tengo duda que ganará la elección de su distrito por méritos propios y que distinguirá a la diputación a la que pertenecerá.

Corintia, ¡contra la guerra sucia!

De acuerdo a un escueto boletín de prensa de su campaña, la candidata a diputada local por Xalapa, Corintia Cruz Oregón (“la güerita que ayuda), dijo ayer que lo que los ciudadanos quieren son propuestas que beneficien su economía popular, “no guerra sucia”.

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