Fidel Herrera, la sonrisa de la impunidad

Fidel
Fidel Herrera Beltrán FOTO: WEB
- en Carrusel, Investigación

Armando Ortiz / Ya es cónsul en España, lo que para muchos podría ser el sueño anhelado. Cónsul en Barcelona, una de las ciudades más hermosas de la península Ibérica, donde se mezclan muchas culturas, donde se mezclan varios idiomas, donde se mezclaron las razas para hacer del catalán un ser muy singular. De ahí es uno de mis autores preferidos, Quim Monzó y una gran editora también, Neus Espresate, y un gran poeta nativo de Barcelona, Ramón Xirau.

Seguramente lo sabe Fidel, porque será perverso pero no inculto. Los que lo conocen dicen que tiene una gran memoria, y una extensa cultura general. Los que lo conocemos menos podríamos decir que:

«Aunque la jaula sea de oro no deja de ser prisión».

Ya instalado en el consulado cuya sede está en la casa Muley-Afid, Fidel Herrera se ha tomado fotos en todas partes y con todos los que se dejan retratar con él. Por supuesto con su secretario particular, Karim Mohamed, esposo de Shariffe Osman (ver nota), con el personal del consulado y con los miembros del servicio exterior de México que le tomaron la protesta como cónsul. Por cierto no hay una sola foto con la señora embajadora Roberta Lajous Vargas, pues se sabe que la embajadora se oponía a que un sujeto como Fidel estuviese al mando de un consulado tan importante.

Desde que Fidel Herrera es cónsul en Barcelona, Roberta Lajous, hermana de Adrián Lajous, quien fuera director de Pemex en tiempos de Salinas, se ha reunido con Luis Alberto Lacalle de Eurosocial, un departamento de la Unión Europea; con Liliana Romero de Fonart, dependiente de Sedesol; con Carlos Sandoval del grupo empresarial Pozzeidon; con los representantes de Empresas Multilatinas; con el artista Rafael Alfaro; con Irving Terrón del Tec. de Monterrey; con Ximena Puente de Trasparencia México; con Alejandro Nieto de Sedatu; con la artista Ximena Pérez Grobet; con profesores del Instituto de Estudios Latinoamericanos; con Pedro Pérez Herrero de la Universidad de Alcalá y con muchos más. Ninguno de los mencionados tiene un grado de excelencia como lo debería tener un cónsul. Sin embargo la embajadora no ha tenido tiempo de visitar al nuevo cónsul; o quizá no ha querido hacerlo, con eso de que la prensa española ya la enteró de los vínculos de Fidel con el narcotráfico (ver nota).

Pero Fidel Herrera es tan autosuficiente que no le importa eso. Por ello él sigue tomándose fotos en sus oficinas, en los jardines de la casa Muley-Afid, en los balcones de ese palacete.

fhebPrecisamente una de esas fotos llama la atención. Fidel se encuentra en un balcón que da hacia lo que parece una jacaranda, de esas que dan castañuelas. Luce traje azul marino, corbata roja y camisa blanca. Como modelo de Dior tiene una mano en el bolsillo de su pantalón; tiene el saco del traje abotonado por lo que se le ve una ligera protuberancia en la zona del estómago. Fidel Herrera mira hacia arriba, está recargado en el balcón y sonríe; sí, esa mueca que se le nota es una sonrisa. Si no lo conociéramos diríamos que está presumiendo su prognatismo, esa mandíbula que nunca se queda donde él quiere.

Fidel Herrera está cómodo y sonriente pero se está riendo de nosotros, los que le reclamamos las condiciones en que dejó al estado; se ríe de los que esperábamos cárcel para él; de los que queríamos que rindiera cuentas. Se está riendo también de los senadores que siempre bloquearon sus aspiraciones de llegar algún día a ser excelentísimo embajador de alguna nación exótica. Se ríe de Javier Duarte que ha tenido que lidiar con la creciente deuda que de él heredó; Fidel se ríe de su suerte, se ríe de su destino, se ríe de los miles de documentos que como cónsul tendrá que firmar; se ríe de los connacionales con los que tendrá que tratar; se ríe de la justicia en México y finalmente se ríe de Peña Nieto, porque obligó a éste a otorgarle la impunidad que tanto deseaba.

Fidel se ríe porque es cónsul a pesar de todo y de todos. En Veracruz nosotros no nos reímos, pero sin él, al menos, podemos respirar un aire menos contaminado.

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