Luis Ortiz Ramírez /
«Hay hombres (maestros) que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.» Bertolt Brecht.
Estimado maestro, con el respeto que merece tu investidura como forjador de generaciones de hombres de bien. Me dirijo a ti, porque a lo mejor ya olvidaste los motivos por los que saliste a la calle con otros miles de colegas, hace algunos meses atrás. Respetuosamente te recuerdo, que cuando se hablaba de la aplicación de la “Reforma Educativa”, la mayoría de los maestros, entre ellos nosotros, esperábamos una defensa férrea del sindicato más poderoso de América Latina el SNTE, nuestro sindicato al que le damos el uno por ciento de nuestro salario para que nos defienda.
No obstante miramos con desilusión y tristeza como todos los líderes recularon cuando el gobierno federal les enseño sus expedientes de corruptelas, bajo la amenaza de correr la misma suerte de la maestra Elba Esther Gordillo. En esos momentos expectantes, miles de maestros esperábamos la orden del SNTE para salir en defensa de nuestros derechos laborales por una ley que hoy muchos se dan cuenta que si es punitiva y lesiva contra el magisterio.
Sin embargo, nos quedamos esperando la orden, esta nunca llego. Por eso miles de maestros tan solo con nuestra indignación y rabia a sabiendas que podríamos ser golpeados o desalojados con macanas eléctricas como lo hicieron con los valientes compañeros que tenían tomada la plaza Lerdo de Xalapa, decidimos tomar las calles, las escuelas, las casetas y las plazas públicas a denunciar las injusticias de una Reforma letal y lesiva que atentaba contra la dignidad de los verdaderos maestros. La cerrazón de las autoridades nos orilló a hacerlo.
Te acuerdas cuando nos dimos cuenta del sucio amasiato entre las autoridades del gobierno federal con los líderes del SNTE, fue muy obvia su complicidad. Primero nos mandaron a protestar a las plazas públicas y luego nos cambiaron el discurso, alabando las bondades de la ley que antes repudiaban. Vaya descaro de estos viejos tótems magisteriales.
Recordaras que el gobierno federal mediante sus autoridades nos dijeron que mediante la aplicación de la “Reforma educativa”, se limpiaría al magisterio de la racua de aviadores que no trabajan en las aulas, muchos lo creyeron.
Hoy la realidad sigue siendo la misma que antes, estos vividores del magisterio hoy se sienten más seguros que nunca, siguen sin presentarse a trabajar, ni lo harán y no porque anden en marchas o protestas como algunos todavía lo hacemos, estos “docentes” no tienen por qué preocuparse porque son los choferes, chichifos, y segundos frentes de los seccionales del SNTE.
Te preguntaras porque sigo luchando contra la corriente cuando la mayoría de los maestros ya están en casa preparándose para la evaluación. Te confieso que a veces me gana el desánimo y quisiera quedarme en casa cruzado brazos, y dejarles la lucha a otros, sin embargo cuando veo en la televisión las condiciones miserables en la que trabajan mis colegas de Chiapas, Veracruz, Guerrero, Chiapas y otros; recobro fuerzas para seguir luchando.
Además me mueve la indignación que me provoca gente como Claudio X González y Carlos Loret de Mola; me indigna cuando vociferan mentiras de los maestros, siento que la sangre me hierve y eso me motiva a desmentir esas falsas acusaciones, puedo parecerte terco y obstinado, pero no encuentro otra alternativa.
Mi estimado maestro, todavía tengo recuerdos tuyos cuando te veía con valentía y decisión. Hoy desgraciadamente te veo conforme con tu situación, te veo sometido y resignado, has regresado al redil que antes juzgabas; pienso que te cansaste antes de tiempo, creíste que esta lucha solo era de unas semanas o meses, ya vez que no fue así, algunos compañeros que también se han desanimado como tú, nos dicen, “que ya para que seguimos luchando si la Reforma ya está aprobada, que solo estamos perdiendo el tiempo”.
Respeto su postura si piensan que esta lucha ya termino, esta lucha todavía no llega a su fin, esta lleva un proceso largo, además no todo está perdido, hay muchos logros que algunos todavía no alcanzan a ver. Hoy en todo la República Mexicana el magisterio está despertando de un largo letargo de corrupción sindical. Por si no lo sabes, hoy los líderes saben que no se mandan solos, estos deben tener una actitud conciliadora, no les queda de otra, aunque no lo quieran, deben de dar paso a la democratización sindical. Deben de reconocer el nacimiento de un nuevo maestro, que ya ha aprendido a exigir y defender sus derechos. Por eso sigo luchando, para que las próximas generaciones de mis alumnos sepan que les di clases en el aula y en las calles.
Se despide de ti un maestro que tal vez parezca soñador o iluso y tal vez tengan toda la razón, pero nunca pareceré un maestro cobarde y conformista. Me despido de ti con las palabras del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, que cite al principio:
“¡Contra la injusticia y la impunidad! Ni perdón ni olvido”
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