A punto de ser excomulgada la Durán Campollo
Digna de ser excomulgada, la periodista Virginia Durán Campollo, autora del libro Retrato hablado, nos habla de los pecados de la Iglesia. “Los pecados de la Iglesia católica, son más que los que sus fieles puedan tener. Historias terribles de la degeneración de personas non sanctas como los Borgia, quienes tuvieron una vida de prostitución, vicios, crímenes, estimulantes existiendo en mundos corrompidos en todos sentidos. La historia lo registra puntualmente en sin números de libros, argumentos cinematográficos y piezas teatrales”. Después de esto no la van a dejar entrar ni a los bautizos.
Por lo que vemos, en Veracruz hay mucha gente con vocación de servir. Ya son varios aspirantes que perteneciendo a un partido buscan la gubernatura de Veracruz aunque esta sea tan sólo de dos años. Pero con el impulso que Jaime Rodríguez “El Bronco” ha dado a las candidaturas independientes, en Veracruz han surgido muchos que, con la bandera de independientes, se lanzan a la búsqueda de la candidatura. Tal es el caso de “esos ojos que verán por Veracruz. ¿Ya sabe usted de quién se trata verdad?
Sabía usted que el 50% del presupuesto para pensionados en el estado de Veracruz se queda tan sólo en 1500 personas, incluyendo a Reynaldo Escobar, que cobra más de 80 mil pesos mensuales, Nohemí Quirasco con más de 100 mil pesos mensuales y la joven viuda de un magistrado que también quedó bien asegurada con más de 100 mil pesos de pensión. Con razón urge a la cúpula del movimiento de los pensionados que les paguen su pensión.
«Es famoso su trance en la policía bancaria y comercial, hoy conocida como IPAX, cuando este individuo, el huevo, estuvo en un tris de ser literalmente azotado por su jefe, el coronel Porfirio Díaz, quien se habría enterado de que su flamante comandante en Veracruz, Fernando Arteaga Aponte, como vil chupacabras, ordeñaba los sobres destinados al pago de los efectivos policiacos, de por sí afectados por los bajos sueldos. Fue citado a las oficinas en Xalapa, pero prefirió renunciar antes que enfrentar al malencarado militar que era su jefe». Lo comenta Édgar Hernández en su columna