Muere en lunes de Pascua el Papa Francisco en el Vaticano. La última reunión que tuvo fue con el vicepresidente de EEUU, J.D. Vance
El lunes de Pascua, día que termina la Semana Santa, el mundo se enteró de la muerte de Jorge Mario Bergoglio, conocido como el Papa Francisco, quien falleció a los 88 años en su residencia de la Casa Santa Marta, en la Ciudad del Vaticano. Su muerte, anunciada por el cardenal camarlengo Kevin Joseph Farrell, marcó el fin de un pontificado histórico de 12 años y 39 días, caracterizado por su humildad, su compromiso con los más vulnerables y su impulso reformador en la Iglesia Católica.
En esta semana santa el exgobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, se dejó retratar en una de las playas veracruzanas vestido con su playera guinda de “Orgullo veracruzano”, su short azul y sus chanclas color “comadre”. Verlo me hizo recordar un texto en el que se describe al naco en todo su esplendor: Por su esencia el naco busca la mirada de los demás, los oídos del vecino, la aprobación o desaprobación de su semejante para poder ser. Para identificarlos algunos dicen que por su forma de vestir se reconoce al naco. Y esto nada tiene que ver con la ropa costosa o barata, pero sí con la ropa vistosa. Hasta se pudiera decir que el naco, por su escasez de virtudes, utiliza estos elementos distractores, por momentos barrocos, para ocultar sus deficiencias. Pero ser naco va más allá de la forma de vestir. Ser naco es una actitud ante la vida. Es llegar a cualquier escenario como el que llega a la función de cine y grita «ya llegué cabrones».
Apenas el domingo 20 de abril comenzó a circular la grabación en donde se ve a una multitud de personas celebrando el Sábado de Gloria en plena calle del municipio de Ciudad Hidalgo, Michoacán. Lo que llamó la atención del suceso es que por el lugar pasaba un convoy de sicarios pertenecientes al Cártel Jalisco Nueva Generación. Los pobladores los rodearon y comenzaron a bañarlos con agua. Si bien al principio uno esperaría que los sicarios se molestaran por lo que estaba sucediendo fue todo lo contrario, pues ante las cubetadas de agua que les aventaban reaccionaron de buena manera. Incluso hubo algunos sicarios que levantaron las manos demostrando que se la estaban pasando divertido.
Desde luego que, todas las desapariciones duelen y son importantes, sin embargo, cuando se trata de un comunicador, no solo se atenta contra la vida de una persona, sino que se considera de manera adicional, un ataque contra la libre expresión. Estamos seguros que para el gobierno de Rocío Nahle, la desaparición del periodista, Miguel Anaya debe ser prioritario, sobre todo, que el comunicador panúquense, había denunciado desde el mes de febrero, que era víctima de intimidación y hostigamiento, por supuestos empleados del presidente municipal.
Las versiones coinciden, Alberto Granados, alcalde de Matamoros, Tamaulipas, fue detenido Brownsville, Texas donde agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza lo sometieron a un arduo interrogatorio. Al parecer este alcalde tamaulipeco tiene un expediente por narcotráfico. Alberto Granados es investigado por sus nexos con los grupos criminales, que ahora son considerados como organizaciones terroristas por el gobierno de los Estados Unidos. De acuerdo con versiones periodísticas, al alcalde de Matamoros le cancelaron su visa; después de varias horas de interrogatorios lo dejaron ir.
El ministro de Gobierno de Ecuador confirmó una alerta emitida por el Comando de las Fuerzas Armadas de ese país, en el sentido de que, tras las elecciones presidenciales que ratificaron el triunfo de Daniel Noboa como presidente de Ecuador, se están planeando atentados en contra del presidente por parte de grupos delincuenciales. Estos grupos, señalan las Fuerzas Armadas, han salido desde México. José de la Gasca, ministro de Gobierno lo anotó de la siguiente manera: «Se conoce que, luego de los resultados electorales del 13 de abril del 2025, se han iniciado traslados de sicarios desde México y otros países hacia el Ecuador, con la finalidad de realizar atentados terroristas contra el presidente de la República, su gabinete ministerial y su equipo de trabajo».
Estaba en la escuela preparatoria y formaba parte de un grupo de amigos que jalaba para todos lados juntos. A veces nos poníamos de acuerdo para irnos de pinta a esa parte del río Sedeño que llamábamos “El salto del gato”, una poza con cascada pequeña que hoy en mis recorridos por el río ya no reconozco; y no lo reconozco por la cantidad de porquería que se arroja en ese pobre río. Un día a uno de nosotros se le ocurrió ir al Cofre de Perote, éramos adolescebte todavía y la incursión a esa montaña sería como una prueba de iniciación. A la aventura nos anotamos Julio, Nicolás, José Luis, Mauro, el May, Vladimir y una persona pequeña de quien no recuerdo su nombre. No puedo entrar en detalles, el caso es que fuimos con mucho entusiasmo y poco entrenamiento. La subida al Cofre para un grupo de chamacos, no acostumbrados a las alturas, fue devastador.